RINCÓN del TIBET

Que nadie te arrastre hacia su tormenta

su tormenta

No permitas que nadie te arrastre hacia su tormenta

Todos tenemos nuestros buenos y malos momentos, todos atravesamos por alguna tormenta de vez en cuando, sin embargo, es prioritario entender que cada uno tiene la responsabilidad de mantener a sus seres queridos fuera de las que sus tormentas particulares.

Es válido contar con el apoyo de los demás, es válido no querer estar solos, sin embargo, nadie puede luchar nuestras batallas por nosotros y por ende no es justo que nadie intente arrastrarnos a su tormenta, que no nos corresponde.

Debemos entender nuestro alcance, evidentemente no debemos ser indolentes y tenemos que tratar de hacer lo que esté a nuestro alcance para ayudar a quien lo necesita, pero el límite de nuestras acciones debe estar acotado, de nada nos sirve lanzarnos a un pozo porque alguien ha caído en él, desde allí no podemos más que acompañar mientras quizás llega el fin para ambos, pero dejamos de ser útiles cuando lo dejamos todo por alguien.

Hay quienes llevan su vida de forma muy negativa y no son capaces de canalizar su tormenta de manera de que algo positivo ocurra en sus vidas, estas personas andan molestas con el mundo, con la vida, con sí mismos, y en medio de su inconformidad quieren opacar toda luz que les encandile, solo por no ver brillo ni esperanza a su alrededor.

Con este tipo de personas debemos tener especial cuidado, porque harán todo lo posible por arrastrarnos a su tormenta, a la oscuridad que caracteriza sus vidas, son especialistas en ver el lado negativo de todo, en ver problemas donde no los hay, llaman la atención de manera particular y siempre son víctimas de la vida, de los demás, de su entorno.. Bajo parámetros que conceden todo el poder a un agente externo, difícilmente logran tener control sobre sus vidas, lo que las hace muy tortuosas.

En medio de su desesperación intentan que sincronicemos con ellas, así sea a través de la lástima y la compasión, cuando estamos vulnerables, una vez identificados con ellos, se apoyan buscando aire sin importar que nos dejen a nosotros sin respirar.

 

Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente. Dalai Lama

 

Obviamente esto no corresponde a todos los casos de quienes atraviesan su tormenta, pero sí tiene mucho que ver con quienes viven permanentemente en ese estado. No logran encontrar los motivos por los cuales salir adelante, no logran cambiar su manera de ver las cosas y no hacen más que atraer situaciones que los hagan sentir más y más miserables… Y aunque el hecho de vernos bien es para ellos un motivo más por el cual lamentarse de sus vidas, si pueden arrastrarnos a su tormenta, lo harán sin remordimientos.

Si bien es cierto que debemos apoyar y ayudar a quien lo necesite, dentro de nuestras posibilidades, debemos entender que nuestra mayor responsabilidad es con nosotros mismos, que ni no nos mantenemos a salvo, nadie lo podrá hacer por nosotros.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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