RINCÓN del TIBET

No detengas lo que se va, ni ahuyentes lo que esta llegando

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No detengas lo que se está yendo… No ahuyentes lo que está llegando

Algunas veces tenemos un criterio particular para decidir las acciones que tomamos en relación a lo que queremos o no que esté presente en nuestras vidas. Inclusive, sin darnos cuenta podremos estar reteniendo algo que ya no vale la pena conservar cerca o como parte de nosotros y quizás un tanto peor, podemos estar apartando o ahuyentando lo que a nuestra vida se esté acercando.

No significa perder el control de nuestras vidas, ni delegar la responsabilidad que tenemos como creadores de ella, pero algunas veces es necesario aceptar, hacer acto de fe, en relación a que: todo pasa por algo. Quizás desde nuestro estado racional nos cueste un poco entender esto, pero una parte de nosotros, esa que se encarga de trascender más allá de lo que conocemos, tenga una mejor plan que el que con nuestra razón podamos entender.

Así que tratemos en la medida de lo posible de fluir con cada una de nuestras experiencias, liberémonos de los miedos que nos mantienen atados a situaciones que no nos satisfacen. Todos en el fondo sabemos cuándo hemos tenido suficiente o demasiado de una situación, cuándo sin haber indagado mucho nos conviene correr de un lugar, así que aprendamos a escuchar esa voz, porque esa intuición que todos tenemos, cada vez que decimos “en el fondo…” nos estamos refiriendo a esa parte sublime que intenta ubicarnos donde nos conviene estar.

Tenemos muchas vías para aprender, optemos siempre por aquellas en las cuales aprendemos a través del amor y no a través de los trancazos, podemos escoger las experiencias, pero para que éstas estén en armonía con lo maravilloso de la vida, debemos aprender a dejar a un lado los caprichos del ego, debemos soltar y ver partir lo que en algún momento creímos una parte nuestra, debemos alejarnos de lugares que inclusive amamos, debemos dejar ir todo lo que por voluntad propia no quiera permanecer.

A su vez, debemos pactar con nosotros mismos el abrirle los brazos a las nuevas experiencias, los cambios siempre son positivos, quizás no es lo que esperábamos, pero nada descarta que pase algo mejor. Aprendamos a despedirnos y a dar bienvenidas, manteniendo siempre la mejor actitud, la que nos permitirá ver lo positivo en todo, la que nos hará apreciar la vida e inclusive ser felices, independientemente de las circunstancias, lo cual representa lo que es realmente la felicidad.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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