Ninguna relación es una pérdida de tiempo

Si estás allí, es porque aun lo necesitas… ¿Hasta cuándo? Hasta que la lección sea aprendida… Esto no tiene un período de tiempo determinado, ni hay una tabla en donde podemos estimar de acuerdo a lo que creemos podríamos necesitar, el tiempo que nos tomará. Cada proceso es personal, sí, inclusive cuando se trate de una pareja.

Solemos ver nuestras relaciones del pasado con cierto reproche, con ciertos reclamos hacia nosotros mismos, donde afloramos nuestra inconformidad por el tiempo y las energías que invertimos en una relación que no funcionó, inclusive cuando en etapas muy tempranas, pudimos haber tenido un muy buen pronóstico de lo que iba a ocurrir a posterior.

Podemos preguntarnos cómo es que teniendo tantos motivos para marcharnos, no nos retiramos de una relación actual que nos desgasta y nos consume o bien podemos notar tantas similitudes entre relaciones del pasado o el presente. Esto no es más que la repetición de la lección en diferentes rostros.

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Cuando huimos de algo sin resolver, estamos condenados a repetir la experiencia hasta resolverla, esto puede ser a través de la misma persona o con alguien más, sin embargo, la repetición de ciclos solo es una muestra de que no avanzamos, porque no estamos haciendo lo necesario.

No hay una receta, venimos a aprender tantas cosas, pero sí nos puede servir de pista el hecho de que una de las cosas que debemos aprender en esta experiencia es a amar y a ser amados, de allí podemos sacar ciertos datos de interés para resolver nuestras relaciones, para avanzar en ellas o bien darle un cierre de ciclo.

Nadie llega a nuestra vida por azar, todo lo que está en ella viene atraído por nosotros, porque corresponde a nuestra vibración, una vez que aprendemos a vibrar de otra manera, comenzamos a atraer experiencias diferentes. Cuando sanamos heridas de nuestro pasado, la vida no se ve en la necesidad de mostrarnos repetidas oportunidades de hacerlo a través de diversas personas, sino que pasamos a experimentar cosas diferentes.

Nina de San 7

Luego, vale la pena ver la vida como una malla construida especialmente para ayudarnos a avanzar, a perdonar, a aligerar nuestro equipaje. Cuando estamos anclados a algo que no queremos, solo nos bastaría cambiar nuestro enfoque, para que nuestro mundo exterior cambiara, sin embargo podemos hacer uso de cada experiencia para crecer con ella, para aprender a amar, a perdonar, a dejar ir, para aprender a caminar sin miedos y sin dolores pasados.

Honremos cada relación, inclusive aquella a la que no le encontramos sentido, porque nosotros la hemos atraído a nuestra vida, porque en ese momento era justo lo que necesitábamos vivir, porque a través de esa persona descubriríamos cosas ocultas de nosotros mismos, porque nos ayudaría a desarrollar algún don, porque nos conduciría a una situación particular, porque nos dio la oportunidad de ser, de estar y de experimentar a su lado y eso, solo podemos agradecerlo.

Que todas tus relaciones sanen.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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