Mantente alerta, el ego puede confundirte y robarte la felicidad

Muchas veces pensamos que nuestra felicidad está asociada a las cosas que satisfacen a nuestro ego, sin embargo, aquí existe una gran contradicción, la felicidad no tiene nada que ver con los deseos y caprichos de nuestro ego y por lo general cualquier cosa que hagamos para mantener al ego contento nos alejará de nuestra esencia y en consecuencia dela verdadera felicidad.

¿Qué es y cómo funciona nuestro ego?

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Nuestro ego es esa parte de nuestra mente, con la que generalmente nos sentimos identificados, se encarga de recordarnos de forma continua las necesidades de nuestro “YO”, para él nada está del todo bien, puede encontrar todas las excusas posibles para hacernos sentir inconformes, y es contradictorio, pero le gusta vernos protegidos, pero de todo, incluyendo todo lo que nos beneficie si ello requiere un cambio. Es especialista en generar drama de cualquier situación, incrementa nuestros miedos hasta hacernos cometer los peores actos o paralizarnos ante cualquier situación amenazante.

Podríamos pensar que el ego es nuestro amigo, cuando nos carga de orgullo, cuando nos empuja a hacer actos “justos” por limpiar nuestro nombre o bien por dar un escarmiento a quien consideramos que nos ha lastimado. Pero a través del él es que conocemos la parte más oscura del ser humano, cuando actuamos a través del miedo, de la ira, de la codicia, de la envidia, de la venganza, lo hacemos a través de él y demos por sentado que es lo menos conveniente para nosotros y para quienes se vean afectados por nuestras decisiones y acciones.

Muchas veces nos daremos cuenta de quien obra por nosotros por nuestras emociones y por las sensaciones que se producen en nuestro cuerpo, todo lo que esté al margen de nuestra verdadera esencia, nos hará sentirnos mal, nos hará experimentar sensaciones desagradables y esto es un indicativo de que lo que estamos anidando en nuestra mente es inconveniente.

¿Qué podemos hacer para calmar al ego?

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La forma más “sencilla” de hacerlo es vivir en el presente, es allí donde transcurre toda nuestra vida y en el único momento en el cual tenemos capacidad de acción. Cuando nuestras energías se centran en el momento presente, evitamos que nuestra mente se disperse, pensando en un pasado tormentoso o de añoranzas o bien ansiando un futuro que no sabemos si alcanzaremos.

También resultará de mucha utilidad el silenciar nuestros pensamientos, espaciarlos o sencillamente verlos pasar sin que nos enganchemos a ellos, solo dejándolos que fluyan. Una vez que tenemos el control sobre nuestra mente y logramos que trabaje a nuestro favor, es cuando conoceremos la verdadera felicidad, la que no depende de si el mundo se cae afuera, porque dentro de nosotros está la paz y la tranquilidad que necesitamos para entrar en sintonía con aquella felicidad que nos pertenece a cada uno, que está al alcance de todos y como si fuese una penitencia, estando tan cerca, la mayoría de las veces, no nos es posible encontrarla.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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