Los 9 enemigos del amor

El amor podemos verlo en la escala con la que mejor nos identifiquemos, podemos referirnos a él como la energía creadora que se encarga de dar vida a todo lo que conocemos, e inclusive lo que ni siquiera imaginamos o sin querer abarcar una definición tan amplia lo podemos ver como el sentimiento capaz de mantener unidos dos corazones.

Si nos enfocamos en esta oportunidad como ese sentimiento que crece en nosotros y que si no se cuida es propenso a transformarse en algo que no favorece una unión, sino que por el contrario, nos aleja y fomenta el rechazo, podríamos listar una serie de enemigos del amor que favorecen su destrucción.

Enemigos del amor:

El egocentrismo: El pretender que el mundo gire en torno a uno no conduce a otro lugar diferente del hastío y en cansancio. Todo el mundo quiere tener una atención y cuidados determinados, todo el mundo tiene demandas que quiere satisfacer. Todos de alguna manera u otra, recibir en una medida similar a la que damos y quien no puede ver más allá de sí mismo, no es capaz de brindarle al otro lo que necesita.

Los complejos de superioridad: Responden al deseo de resaltar, así sea opacando al otro. El asumir una actitud que hace sentir al otro inferior, menos capacitado o de menores recursos, genera resentimientos y abre brechas que pueden ser imposibles de cerrar.

mujer-con-hombre-diminuto-en-la-mano (1)

La ausencia de perdón: Ninguno somos perfectos, el no perdonar nos llena de ira, de resentimiento, de tristeza. No importa si permanecemos o no en una relación, pero sí es prioritario que en nuestro corazón el perdón exista como práctica habitual.

El engaño: Desde la más simple mentira, hasta las más terribles estabas acaban con la credibilidad y se declaran ante el amor, como unos de sus peores enemigos. Las relaciones se deben fomentar sobre la confianza, la honestidad y la verdad, cualquier cosa fuera de ello, no hace más que separar y provocar reacciones nada convenientes para las relaciones.

Las relaciones de dependencias: Muchas veces se confunde el amor con la posibilidad de satisfacer algunas necesidades, cuando dependemos de alguien o lo contrario, los motivos para estar junto a esa persona no estarán centrados en el amor, sino en la necesidad de cubrir ciertos espacios, lo cual hará que se hagan presentes la manipulación y el chantaje y que el amor marque cada vez mayor distancia.

dependencia

La mala comunicación: El no comunicarse de manera efectiva, coloca a las dos personas en planos diferentes, aunque aparentemente pudiesen tocarse, la verdad es que nunca podrán cruzarse. La comunicación es la herramienta para vencer obstáculos, para alinearnos con el otro, para generar acuerdos y su ausencia solo perjudica las relaciones.

La falta de detalles: En las relaciones interpersonales, unidas a través de nexos sentimentales, es prioritario el alimentar ese vínculo a través de detalles, de atenciones, de formas variadas de decir presente en la vida del otro.

El maltrato: A nadie le gusta que lo maltraten, inclusive si ha adoptado un papel de víctima y aparente que se ha acostumbrado, pues la realidad es que junto con el amor propio, va mermando el amor hacia el otro.

maltrato

El intentar continuamente cambiar al otro: A veces pensamos que alguien debería ser una manera determinada, según nosotros, mejor de la que es, pero esto no es más que una apreciación de acuerdo a nuestra experiencia. El amar implica aceptar al otro, apartando los juicios y las críticas y respetando las formas del otro, incluso cuando no estemos de acuerdo.

Recordemos que el amor difícilmente muere de la noche a la mañana, procuremos alejar a cualquier enemigo que lo quiera debilitar, considerando los listados previamente y los muchos otros, que no hacen otra cosa más que poner en riesgo el amor y su posibilidad de prosperar.  Fomentemos relaciones sanas, blindadas, donde los enemigos no puedan afectar con facilidad, donde lo que predomine siempre sea el amor y deseo de hacer las cosas cada día mejor, considerando lo que realmente queremos en nuestras vidas.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet