La infidelidad no se evita con celos

Esta entrada va dirigida a aquellas personas que invierten su tiempo y sus energías en celar a sus parejas, muchas veces sin darse cuenta de que no importa cuánto se desgasten en el proceso, los celos no evitarán ningún acto de infidelidad por parte de sus parejas y sin ánimos de incomodar, los celos pueden inclusive representar un impulso para darle cabida a un tercero en la relación.

No importa cuánto celemos a alguien, si esa persona va a ser infiel, lo será, inclusive cuando pensemos que todos los flancos están cubiertos, que esa persona no tiene tiempo o espacio para la infidelidad. No se trata de resignación ante la infidelidad, solo intentamos hacer ver que el celar solo se convierte en un factor de desgaste y erosión para la relación.

Ciertamente hay personas poco confiables, que tienen la capacidad de aflorar inseguridades y dudas, sin embargo, el principal trabajo de cada uno de nosotros no está en enfocarse en las acciones del otro, sino en las propias. Lo único que está a nuestro alcance hacer  es ofrecer una relación agradable, un refugio al cual nuestra pareja quiera acudir y no del cual quiera huir, una relación llena de afecto, de atención y respeto.

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La gente normal valora lo bueno, no se arriesga a perder lo que ama, lo que le hace sentir cómodo y bien. Ahora si hablamos del tipo de personas de naturaleza inconforme, insatisfecha, que siempre se encuentran aspirando algo más, que están buscando nuevas oportunidades y procuran mantener las puertas abiertas a cualquiera que quiera entrar, entonces, no importará lo que consiga en su relación, tenderá a ser infiel y solo será cuestión de tiempo o de circunstancias.

Pero ¿realmente vale la pena estar cuidando que otra persona nos sea fiel?, ¿vale la pena orientar de manera permanente en relación a lo que nos parece normal o a lo que no? Considero que todos merecemos respeto, todos merecemos una persona que nos ame y nos prefiera solo a nosotros, que no tenga necesidad de estar procurando vivir experiencias simultaneas, ni de estar dando cabida a más personas en una relación de dos.

Si nos convertimos en cuidadores, acosadores e investigadores del otro, no solo nos haremos daño a nosotros mismos, sino que generaremos hastío y rechazo en nuestra pareja, lo cual evidentemente no evitará una infidelidad, sino que por el contrario preparará el terreno para que situaciones irregulares se den.

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Pensemos que cada quien está con quien quiere estar y que si hay algo que perjudica la relación son los celos, nos predispone, nos roba la paz, nos hace atraer situaciones desagradables y fertiliza el terreno para que alguien más pague su siembra.

Lo celos jamás evitarán una infidelidad, quiérete y siéntete merecedor de una relación basada en el respeto y la confianza… Si se presenta una infidelidad y es descubierta, toma las medidas necesarias, pero no martirices tu presente por algo que quizás solo esté en tu cabeza. Las relaciones son para disfrutarlas, no para padecerlas, así que enfócate en lo positivo, da lo mejor de ti y apuéstale a tu relación, construyendo y enfocándote en lo que quieres, no en lo que te gustaría evitar.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet