Estamos viendo los efectos del Coronavirus en todos los campos… su prevención y mejor ataque es el aislamiento y todo lo que él representa para cada uno y sus familias.

Quienes tenemos niños, estamos experimentando un gran reto en estos momentos en el que debemos llevar la situación lo mejor posible y hacer que ellos también lo hagan. Nosotros no estamos  acostumbrados a un aislamiento impuesto, tampoco estamos acostumbrados a estar con los niños 24×7 y ellos a su vez tampoco están habituados a estar todo el día en casa.

De hecho un tema que podemos abordar con relativa frecuencia es que los niños de hoy en día no comparten tiempo de calidad con sus padres, que tienen un exceso de actividades escolares y fuera del aula que les copa su tiempo por completo y prácticamente tienen el tiempo contado en casa para hacer la tarea que les hayan mandado, bañarse, comer y dormir.

Y ahora pasa esto… Un Coronavirus es lo que nos lleva a esta situación. Estamos en una casa con los pequeños, sin poder salir, todos los días, por tiempo indefinido… Algunos sienten que el tiempo se paralizó y que las horas no transcurren. Pero allí están ellos, sin entender del todo qué está ocurriendo, demandando su escuela, su fútbol, sus clases de música, su karate y tratando de drenar toda su energía… ¿con quién más? Con nosotros sus padres.

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Sus padres que estamos con la mente en muchos lados, con ganas de salir, de trabajar, de leer, tratando de no colapsar y buscando las vías de mantener las cosas en orden, cubrir cuentas y tener el suficiente abastecimiento para quién sabe cuánto tiempo… pero quizás con pocas ganas de jugar, de responder, de acompañar… al menos no durante tantas horas.

Y ahí estamos otra vez en nuestra inconformidad: los niños crecen muy rápido, apenas si puedo verlos, no tengo tiempo de jugar con ellos, cambian de la noche a la mañana, ya pronto no querrá jugar conmigo… Y ahora tenemos todo el tiempo del mundo y tampoco nos sentimos cómodos con la idea.

Sí, nos hemos ido de un extremo a otro, pero a veces no tenemos opción de dosificar y es así y punto. Y debemos comenzar a ver el mundo a través de sus ojos y buscar empatizar con ellos, procurando entender su sentir y hacerles un tanto más cómodos y llevaderos estos días.

Los niños necesitan sentirse seguros, no importa la edad, es importante en medio de un discurso adaptado a cada uno, poder decirles que todo estará bien, que todo esto es transitorio y por el bien de la mayoría y que con algunos ajustes en menos de lo que pensamos, ya estaremos retomando las actividades cotidianas.

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Es bueno que mantengan una estructura, porque esto no es un período vacacional, esto es una contingencia. Por lo que los niños deberían despertar a una hora determinada, asearse, tomar su desayuno y seguir una rutina que se adapte a cada núcleo familiar, pero que incluya lo que todo niño necesita.

Los niños necesitan hacer alguna actividad física al día, por lo que debemos garantizar un espacio y las condiciones necesarias para que su cuerpo se mantenga en movimiento por un tiempo. Los niños necesitan alimentarse variada y sanamente, preferiblemente respetando ciertos horarios. Así como tener sus horas de sueño y descanso.

Es un error abandonarlos a una tableta o a alguna cónsola de video juegos, estarán distraídos y quizás la meta se cumpla, pero este tiempo representará para ellos un atraso o al menos un tiempo muy mal aprovechado. Claro que puede ser usado algún recurso para una o dos horas al día, pero más de ello, representaría un abuso.

Deben en lo posible poder practicar algo de sus actividades extracurriculares, pintura, música, deporte… Que puedan hacer algunos ejercicios, prácticas, posturas o cualquier cosa que se asocie a su hobbie o actividad deportiva.

Y quizás lo más importante de todo lo que necesitan, es ser tratados con respeto, con paciencia y con mucho amor, que se sientan acompañados, queridos y cuidados. Que para ellos este tiempo sea una manera de acercarse a sus padres, de aprender de ellos, de verlos desenvolverse en momentos de crisis y sentirse, dentro de su entendimiento de lo que ocurre, tranquilos y quizás hasta orgullosos y afortunados de tenerlos.

Puede no parecer sencillo, pero esto podemos verlo como un caos o como una bendición en muchos sentidos y si algo podemos rescatar de este tiempo de Coronavirus es el poder estar sin excusas con nuestros seres queridos. Así que a aprovechar y a hacer sentir a esos pequeños, como lo que son y muchas veces no tenemos tiempo para demostrarlo: Nuestros seres más amados.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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