RINCÓN del TIBET

Juntos, pero no atados

Juntos, pero no atados

Actualmente, las relaciones de pareja se siguen basando en un estado de posesión. Podemos pensar que esta concepción de la pareja (o del amor) está algo anticuada o, por el contrario, es totalmente válida. Pero, independientemente de lo que se piense, la realidad es que atarse a alguien causa dolor y sufrimiento.

Si queremos que el amor perdure, volemos juntos, pero jamás atados

La necesidad de poseer

Hemos mencionado, en muchas ocasiones, los problemas de dependencia emocional que causan ciertas relaciones en las que lo que prima no es el amor, sino la necesidad. Esta es una realidad que vemos cada vez más. Una realidad que terminan con grandes problemas como la depresión.

Tenemos una enfermiza necesidad de poseer, ya no solo objetos, sino a personas. Esta necesidad provoca que nos aferremos de tal manera a esa persona que es el centro de nuestra vida que, cuando nos falta, nuestro mundo se venga abajo.

Además, cometemos un grave error con esta necesidad de posesión que todos parecemos tener. Obligamos a nuestra pareja a dejar de volar, la encerramos en una jaula, y lo mismo pasa con nosotros. Nos ponemos límites, dejamos de crecer. ¿Estamos condenados?

Cuidado con la codependencia

Es bonito necesitar a alguien, es bonito que te necesiten, pero hay límites y no podemos dejar que nuestra relación termine en las garras de la codependencia. Aquí, realmente, el amor empieza a hacer daño, un daño del que no podemos escapar porque lo hemos originado nosotros mismos.

Estar en una pareja significa compartir, pero no depender. Estos dos conceptos solemos confundirlos en nuestra vida diaria en todas nuestras relaciones. ¿Sabes cómo?

  • Nuestra autoestima depende de lo que pueda decir o no nuestra pareja.
  • Intentamos satisfacer todas las necesidades de nuestra pareja, sin pensar en nosotros mismos.
  • No existen límites entre nuestro propio yo y nuestra pareja.
  • Nunca le llevamos a nuestra pareja por miedo a ser rechazados.
  • Cuando la relación se termina, nos sumergimos inmediatamente en otra.

Si te has sentido identificado con algunas de las situaciones anteriores, puede que ya estés sumergido en una relación codependiente. Como puedes ver, lo más importante es que la soledad es algo impensable. Curiosamente, es lo más importante.

No te enemistes con la soledad

Es cierto que nos han inculcado que estar solos no es algo positivo, pero esto no tiene porqué ser así. Hay personas que eligen la soledad y son inmensamente felices. Además, este es el primer paso que debes dar para tener una relación de pareja saludable: debes hacerte amigo de tu soledad.

Muchas personas descubren la gran dificultad que tienen para poder estar solas, sin ser conscientes de que primero deberían hacer las paces con su soledad. Debemos aprender a estar solos, porque en soledad aprendemos a conocernos.

Además, cuando sepas estar en soledad, comprenderás cómo puedes estar con alguien sin la necesidad de poseerlo, de atarlo. Sabrás dejar volar a tu pareja y volar tú también. Porque, al fin y al cabo, sois dos personas que compartís la misma vida, pero no los mismos sueños.

El amor necesita de dos cosas: tiene que estar enraizado en la libertad y tiene que conocer el arte de la confianza

(Osho)

Es difícil observar una relación de pareja de una forma libre, sin ataduras y sin necesidad de poseer. Es difícil porque así nos han hecho ver las relaciones y, si es esa tu única visión, es muy complicado cambiar nuestro punto de vista.

Pero, debes pensar en lo poco que te beneficia pensar en poseer a la persona que tienes a tu lado. Solo lograrás sufrir, deprimirte, generar relaciones de dependencia y sentirte frustrado. Para ello, aprende a estar con tu soledad para luego poder mantener una relación de pareja saludable.

 

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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