La generosidad con los demás es una cualidad que puede hablar muy bien de nosotros y no debemos perderla, pero sí tenemos que aprender a colocarnos en la primera posición de esa lista que tenemos de prioridades.

Podemos estar tan acostumbrados a dar, a estar para otros, que nos puede resultar extraño decidir en función de lo que nosotros queremos o necesitamos. Sin embargo, resulta necesario atendernos y procurar estar para nosotros mismos, porque cada quien está en sus procesos particulares y cada quien debe ser capaz y sobre todo debe tener la consciencia y responsabilidad necesaria de hacer lo propio para sentirse bien.

Por más que estar para otros nos haga sentirnos bien, debemos hacer que ello no nos impida que nos prestemos la debida atención.

Dedicarnos tiempo

A veces el dedicarnos tiempo a nosotros mismos parece una idea descabellada. Permitirnos hacer lo que nos gusta, dedicarnos un día completo sin pensar en más nadie, alejarnos un poco hasta del teléfono, de la rutina diaria, para poder oír lo que tenemos que decirnos resulta un verdadero lujo.

Pero debemos recordar que somos nosotros los que organizamos nuestra agenda y tenemos que abrir bloques para lo que necesitemos.

No preocuparnos por el qué dirán

Nunca vamos a poder complacer a todo el mundo y cuando quieran criticarnos, siempre van a encontrar motivos para ello. Por eso será mejor desentendernos de lo que digan los demás, en especial cuando no nos aporta nada positivo y limitarnos a ofrecernos la aprobación por parte de nosotros mismos.

No nos tienen que validar desde afuera, somos nosotros los que debemos sentirnos cómodos y satisfechos con quienes somos. Eso lo vamos a lograr cuando decidamos darnos el lugar que nos corresponde y paradójicamente cuando nos aceptamos y nos reconocemos, el mundo exterior también lo hace, pero ya eso deja de ser algo relevante para nosotros.

Disfrutar la vida

Encontrar en cada día donde colocar nuestro enfoque, procurando que sea algo de nuestro agrado, dedicar nuestra atención a lo que nos hace sentir bien, son las mejores opciones que podemos tomar y de éstas sencillas decisiones va a depender que nos montemos en la ola con la intención de disfrutarla, en lugar de padecerla o solo procurar no ahogarnos en el recorrido.

Disfrutar o padecer son opciones que no tienen ni siquiera que depender de las circunstancias, siempre, sin excepción podemos rescatar de cualquier situación algo positivo y siempre podemos decidir en qué nos vamos a enfocar. Solo debemos entrenarnos para escoger nuestros pensamientos y no engancharnos en aquellos que no nos resultan convenientes, que no nos permiten disfrutar de nuestro presente, sino que nos mortifican, nos angustian o nos entristecen.

Aprendiendo a elegirnos

La vida nos presentará muchas ocasiones en las que tendremos que decidir si le agradamos a alguien, si cuidamos nuestra imagen, si sembramos algo o si nos respetamos y nos valoramos a nosotros mismos.

A veces nos quedamos en lugares inadecuados, donde no son recíprocos con lo que damos, donde no nos tratan bien y ni siquiera nos agradecen lo que podemos hacer, por no saber elegirnos. Aprender a establecer límites, a decir que no, a darnos nuestro lugar, es parte de aprender a elegirnos.

No debemos quedarnos en ningún sitio en donde nos roben la sonrisa, donde nos lleven a menos, donde nos pidan y nos exijan y nunca estén cuando nosotros lo necesitamos. La vida es corta y si nosotros no vamos tras lo que queremos, tras nuestros sueños, si no nos colocamos esas alas que en algún momento nos quitamos, difícilmente tengamos chance de llegar a donde nos gustaría y mirar atrás y darnos cuenta de que nunca fuimos nuestra prioridad, son de las cosas que más pesan al final… Así que a tomar medidas desde ya… la primera: decide ser tu prioridad.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet