Estamos en un punto donde necesitamos menos Whatsapp y más abrazos

Ciertamente la tecnología, las redes sociales, la mensajería instantánea se han vuelto un excelente recurso para mantenernos conectados con el mundo, especialmente con nuestros afectos, aquellos que no tenemos la disponibilidad de tener cerca cuando expresamente los necesitamos, sin embargo, esto no debe en ningún caso aislarnos en un mundo cibernético y hacernos olvidar las cosas y detalles importantes que nos alimentan el alma.

Las visitas inesperadas, los abrazos, las miradas expresivas… la presencia, deben ser las cosas que sigan manteniendo valor, no debemos conformarnos con emoticones y etiquetas en fotos como mecanismos de contacto y cercanía. Las redes sociales están tomando tal auge que así como nos acercan a quienes tenemos lejos, inclusive a personas que jamás hemos visto, más allá de unas fotos, también nos alejan de las personas que están a nuestro lado.

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Cada vez es más común ver personas en sitios públicos que no se comunican, que ni se miran a los ojos, los cuales están concentrados en una pantalla de un móvil. Debemos retomar la costumbre de dar afecto de manera presencial, de prestar atención a quien nos habla, sin hacer pausas para revisar el celular.

Resulta necesario vivir cada momento y disfrutarlo realmente, más allá de estar pendiente de capturar una foto de algo que probablemente ni exista, solo para compartirlo con personas que no necesariamente se interesan por nuestras vidas. Debemos aprender a amarnos y aceptarnos más allá de un número de likes, no debemos vivir buscando la aprobación de los demás para sentirnos bien con nosotros mismos y menos queriendo transmitir algo que muchas veces ni siquiera somos.

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La tecnología y todo lo que trae de la mano resulta muy beneficioso, cuando sabemos acotarlo, limitarlo y darle cabida en nuestras vidas hasta cierto punto, sin que se convierta en el centro de nuestra atención.

No debemos descuidar nuestras relaciones personales, no podemos sustituir los besos, los abrazos, las caricias, por cualquier cosa que recibamos a través de un dispositivo electrónico, aprovechemos la tecnología y usémosla a favor, no en nuestra contra, porque cuando nos acostumbremos a sentir a través de una pantalla, perderemos el gusto por la magia que solo la presencia nos puede ofrecer.

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Agraza, besa, siente, susurra al oído, deléitate en una conversación, piérdete en una mirada, entrelaza tus pies con la persona a quien amas, observa sus gestos, escucha su voz, siente, aliméntate del contacto que nutre y usa el resto de los recursos cuando no tengas más opción, no al contrario.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet