RINCÓN del TIBET

Ésas migajas de afecto que te da, no son amor

Ésas migajas de afecto que te da, no son amor

Cuando nos encontramos involucrados sentimentalmente con otra persona, muchas veces podemos caer en el gravísimo error de no darnos el lugar que nos merecemos, y es allí donde radica la mayoría de los problemas donde se dan los amores mal correspondidos.

El merecimiento es la base de nuestras relaciones, nuestro amor propio, nuestra capacidad de no necesitar a nadie más, nuestras creencias en relación a nosotros mismos y al amor, las situaciones que estemos presentando, son los que determinan la forma de interrelacionarnos con nuestro entorno, incluyendo a nuestras parejas.

Cuando tenemos puntos que debemos reforzar en cuanto a nuestra autoestima, a la forma que creemos debemos ser amados, es cuando estamos más propensos a relacionarnos con personas que en definitiva no se convertirán en amores ideales, sino por el contrario, nos relacionaremos con personas que refuercen las creencias equivocadas que tenemos en cuanto al amor, éstas pueden ser personas indiferentes hacia nosotros, personas que nos quieren a ratos, personas comprometidas sentimentalmente con alguien más, personas maltratadoras en cualquier sentido, personas para las cuales no somos prioridad…. Y una lista sinfín en la cual podríamos extendernos.

Mientras nuestras creencias no cambien, los esquemas de nuestras relaciones se van a conservar, y siempre mantendrán como constante la inconformidad por parte de nosotros, esta actitud será a nivel consciente y subconsciente, procurando darle a nuestro exterior la forma que pueda encajar más y que proyecte mejor lo que llevamos en nuestro interior.

Es solo a partir de una revisión y un trabajo interno que podremos reforzar el vínculo que tenemos con nosotros mismos y a partir de allí, desde sentirnos cómodos con nosotros mismos y no necesitar de nadie, atraer a la persona que encaje en nuestro saneado esquema mental.

Cuando empezamos a querernos y a respetarnos, nos es más sencillo reconocer cuando alguien nos ofrece solo migajas de su amor, de su tiempo, de su atención, y se nos hace más fácil tomar las medidas necesarias que nos lleven a generar cambios en este tipo de relaciones, bien sea transformándolas en lo que queremos o bien dejándolas ir.

Por lo general cuando cambiamos nuestros conceptos del amor, resulta muy frecuente terminar relaciones que nos hicieron sentir malqueridos o sencillamente incómodos, ya no nos afecta la soledad, sino que crecemos en ella y la preferimos antes de vincularnos en una relación que no nos traerá satisfacción. Abrimos nuestra mente y corazón a lo que se ajuste a nuestro nuevo esquema y vibramos con otra energía que atrae a nosotros esa experiencia amorosa donde nos sentiremos plenos, correspondidos, respetados y considerados.

Pero como vemos las personas que se relacionan a nosotros pueden ser como quieran, de hecho lo son, no debemos intentar o pretender cambiarlas, ellas solo se cruzan en nuestras vidas porque responden a una vibración particular. Siempre que queremos cambios, debemos comenzar por cambiar nosotros y desde ese punto observar como todo cambia a nuestro alrededor.

Nosotros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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