RINCÓN del TIBET

Entendemos a los padres cuando tenemos hijos

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Entendemos a los padres cuando tenemos hijos

Muchos padres utilizan inclusive en tono amenazante la frase: ya verás cuando tengas hijos, o alguna cuyo significado sea el mismo, lo que en definitiva no hace reflexionar en el momento y ciertamente cuando un hijo llega a nuestras vidas es cuando entendemos y podemos darle sentido a esta afirmación.

No es lo mismo imaginar cómo o tener un rol cercano al de los padres, que sencillamente tener un hijo. Muchas veces no entendemos a  nuestros padres y actuamos como los jueces más crueles, sin entender a ciencia cierta los esfuerzos, los sacrificios  y los recursos con los que contaban.

Nunca conocemos el amor de un padre hasta que nosotros mismos nos convertimos en padres. ― Henry Ward Beecher

 

Es fácil dar opiniones cuando uno es el afectado por las decisiones de otros, pero no es fácil colocarse en rol y entender el porqué de determinadas acciones y decisiones. Solo cuando se es padre, aun cuando las condiciones no sean las mismas, es cuando entendemos lo que representó para nuestros padres nuestra crianza.

Nada se compara con el amor de los padres a los hijos, es algo tan especial que debería tener un nombre diferente para poderlo distinguir del resto de los amores. Podría ser el único amor incondicional que realmente demos en la vida, donde no importa el comportamiento, la reacción, si es simpático, buen estudiante, no importa las decisiones que tome, si los entendemos, nuestro amor siempre estará allí para él. Un amor que no espera nada a cambio, en el cual la felicidad del hijo es sencillamente la felicidad del padre.

La relación entre los padres y los hijos, es una relación normalmente muy intensa, a través de los padres se aprende a amar, se aprende a querer, en las edades más tempranas se desarrolla la seguridad, la compasión, la responsabilidad, vemos en ellos nuestro primer ejemplo, muchas veces nuestros primeros héroes, luego vamos disminuyendo el grado de idealización, lo cual puede ser inclusive doloroso, pero de igual manera, seguimos aprendiendo de ellos muchas herramientas que utilizaremos a lo largo de nuestras vidas.

Los hijos empiezan por amar a sus padres; pasado algún tiempo, los juzgan; rara vez los perdonan. ― Oscar Wilde

 

Como bien se dice el hijo no viene con un manual y por mucho que leamos acerca de la crianza, de las etapas, de cómo brindar apoyo o acerca de cualquier cosa que debamos reforzar, no siempre entendemos todo, encontraremos que cada niño es único, así como lo fuimos nosotros, que lo que aplica para uno, no necesariamente aplica para otro, que podemos criar a dos hijos en condiciones muy similares y que resulten personas absolutamente diferentes.

Y es que se es padre cada vez que se tiene un hijo, nuestro rol es independiente para cada uno, y ellos, cada uno de ellos, tienen esencia, personalidad, propósitos y sueños diferentes.

Nuestro papel como hijos es darle a nuestros padres el valor que merecen por habernos conducido por un camino que nosotros pudimos perfeccionando o no, continuar sin ellos estar necesariamente allí. Lo principal que tenemos en la vida, es ella misma y eso solo pudieron habérnoslo otorgado nuestros padres.

Nuestro rol como padres: hacerlo lo mejor posible, rescatando de nuestra crianza lo que consideramos fue indiscutiblemente bueno y provechoso para nosotros, cuestionar aquello que pudo ser mejor, no limitarnos a seguir patrones, menos a darle a los hijos lo que no pudimos tener sin ningún tipo control. Escuchar a nuestro corazón y seguir nuestra intuición, que nos permitirá acompañar a nuestros hijos de la forma más adecuada para ellos.

En mis hijos quiero reparar el ser hijo de mis padres: y en todo el futuro quiero asimismo reparar este presente. ― Nietzsche

Quitémonos la costumbre de criticar y juzgar a nuestros padres, ellos al igual que nosotros hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tuvieron. Es penoso hacer un reconocimiento cuando ya no están. Por muy negativos que hayan sido en lo que respecta a nosotros, nos dieron lo más sagrado y por ellos estamos hoy aquí, reconozcamos su valor y su mérito, siempre habrá cosas maravillosas que podamos guardar en nuestro corazón.

 

 

Nosotros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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