En tus peores momentos conocerás  a quién debe estar en los mejores

Si algo tienen los momentos difíciles que podemos atravesar a lo largo de la vida, es que podemos sacar de ellos un provecho incalculable: aprendizaje como mayor utilidad, desarrollo de habilidades, cambio de perspectiva y lo no menos importante, el poder distinguir con quienes contamos y saber en términos generales qué podemos esperar de cada quien.

Ciertamente los problemas no es que sean bienvenidos para nadie, no solo para quien los tiene que atravesar, sino para quienes están dentro del perímetro de acción. Hay quienes huyen de los problemas y sus dueños como si se tratase de algo contagioso, hay quienes prefieren no involucrarse dando como argumento que cada quien debe resolver sus propios conflictos y otros un tanto más extremistas que sencillamente dan la espalda a quien atraviesa una situación complicada en sus vidas, sin mayores justificaciones.

Evidentemente todos invertimos nuestros recursos en lo que decidimos, aunque el decidir no esté asociado exclusivamente a lo que queramos. La vida nos coloca situaciones en las cuales podemos aprender a ser solidarios, empáticos, a compartir, a ayudar y dar de nosotros a quien lo necesite en un momento determinado.

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Pero no siempre somos capaces de responder como se esperaría, estableciendo en nuestras prioridades, algo diferente a solidarizarnos con alguien más. En este caso debemos estar conscientes de que pudiendo hacer algo por alguien que lo necesita, hemos decidido hacer algo diferente y como todo en la vida esto puede traer condigo un costo.

Si estamos del otro lado, que seguramente es con el que mayor número de personas puede identificarse, porque sería el lado de quien actúa como se espera, podemos inclusive agradecer la presencia de situaciones difíciles por ayudarnos a filtrar y a reconocer los roles de los demás en nuestras vidas.

El apoyo en situaciones de crisis se agradece el doble, porque es sencillo estar en momentos de felicidad y de comodidad, de fiestas, reuniones, sonrisas y disfrute, pero no es sencillo estar para alguien cuando realmente necesita ayuda, apoyo o simplemente una mano de la cual sujetarse.

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Las enfermedades, los duelos, las crisis económicas, los fracasos de pareja, las pérdidas de cualquier tipo, son solo ejemplos de situaciones en las cuales nos gustaría contar con esas personas para las que sabemos que somos importantes. Pero nos podemos sorprender muchas veces cuando esperando unos rostros en medio de nuestro dilema, los que se acercan son otros de los cuales ni nos hubiésemos imaginado poder contar con su presencia.

Para muchas personas los problemas del otro les generan una solidaridad natural, una empatía, una necesidad de ayudar que no depende si se quiere o no, si se aprecia o no, inclusive si se conoce o no. Pero lo cierto es que muchas de estas personas que dicen presente en los peores momentos, por lo general se vuelven parte importante en la vida de quienes contaron con su presencia y tanto ellos como los demás que se apersonaron a colaborar, si se es un poco agradecido, son los que serán mejores recibidos en los mejores momentos.

Honremos a quien teniendo otras opciones, prefirió colaborarnos en los momentos complicados de nuestras vidas.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet