El lado positivo de una ruptura amorosa

Quizá una de las cosas más difíciles de sobrellevar, es terminar con alguien aun cuando quieres hacerlo, incluso es mucho más difícil cuando sabes por qué,  o cuando no puedes imaginar cómo esa persona con la que compartiste tanto puede darte la espalda y olvidar todo lo que compartieron con tanta facilidad.

Justo en ese punto me encontraba. Recientemente salí de una relación y durante algún tiempo me quede atrapada en la fase de ¿por qué? o mejor aún ¿cómo pasó?. Muchas veces quise mandarle mensajes y preguntarle ¿de verdad estamos haciendo lo correcto? . La verdad es que una parte de mi sentía que teníamos una conexión que tal vez nunca iba a volver a sentir o por lo menos no con tanta facilidad, otra parte de mí se preguntaba si tal vez él no se había dado cuenta de lo que teníamos o que tan especial era; pero me di cuenta que no importaba si se deba cuenta de lo que había perdido, de lo que teníamos o si realmente pensaba que perderme para siempre era lo mejor para ambos, ya nada importaba, porque lo hecho hecho estaba. Aunque tuviera la respuesta a cualquiera de mis preguntas, sabía que había una parte de mí que nunca lo volvería a ver con la misma adoración con la que lo vi alguna vez.

Sin importar las preguntas, con o sin respuesta, se había terminado y en vez de quedarme en la fase de las dudas y preguntas y hundirme en la tristeza, me detuve a ver mejor el panorama, pase de pensar en “Si hubiera hecho esto…” “pudo haber funcionado mejor si yo…“ a pensar en  ¿Qué es lo que puedo hacer para no regresar con él y cómo superar la ruptura?. Mirando hacia tras, me di cuenta que había estado ciega, durante cierto tiempo no me di cuenta de las cosas que ya auguraban el final, cosas que ahora son muy claras. Tengo que dejar claro que no le deseo nada malo a esa persona, cuando digo “Había cosas que auguraban el final” me siento afortunada al decir que ninguna de esas cosas incluía engaños, infidelidad o cualquier otro tipo de traición (lo que en retrospectiva me hubiera hecho salir de esa relación por más difícil que fuera).

 

 

Una vez que deje de hacerme menos y observe con detenimiento el panorama, me di cuenta que las cosas que nos llevaron al fracaso me sirven de lección para mi vida y relaciones. En primer lugar, dejamos de conocernos; una vez que decidimos estar juntos, ahí quedó todo, pensamos que ya todo lo teníamos resuelto, dejamos de tener citas en donde simplemente habláramos de todo o de nada y nos hiciéramos preguntas, irónicamente dejamos de hacer lo que en un inicio nos hizo estar juntos.

 

 

En lugar de continuar con pláticas y preguntas sin sentido nos volvimos complacientes, pensamos que ya no era necesario cuestionarnos, sin importar la verdadera razón. Cuando dejamos de conversar sin razón alguna fue cuando olvidamos porque estábamos juntos y dejamos que la habitación descubriera las cosas que nos molestaban en lugar de emocionarnos. Otra cosa que descubrí fue que dejamos querernos.

 

En vez de estar agradecidos por lo que teníamos, siempre estábamos buscando la manera de cambiar las cosas. Si él estaba lejos, en lugar de agradecer por tenernos el uno al otro, buscábamos la manera de acercarnos y cambiar la situación; si cambiaba por él, en lugar de sentirse agradecido, él sentía que me tenía segura o tal vez yo me sentía sofocada. Con todo esto, la lección más grande que aprendí y espero nunca olvidar es trabajar en equipo; en vez de superar los problemas juntos muchas veces nos llevábamos la contraria, dejamos que nuestros amigos y familia se metieran en nuestra cabeza y dictaran nuestros sentimientos, en lugar de escuchar a nuestro corazón y al otro miembro del equipo. En vez de apoyarnos cuando nuestros amigos decían cosas negativas, nosotros concordábamos con ellos y dejábamos que eso influyera en nuestros sentimientos.

Esto es algo que espero nunca volver a hacer ni tampoco estar con alguien que lo haga. Claro que hubo muchas otras razones que nos llevaron al final de la relación, pero me alegro de haberme dado cuenta de las tres principales, de esa manera puedo mejorar. Seguir conociendo a la gente, incluso a mi mamá, papa, abuela, abuelo, seguir hablando con ellos, preguntar y nunca renunciar es una gran virtud que mi relación fallida me dejó. Amar a la gente y estar agradecida por tenerlos a mi lado en lugar de estar pensando en cómo cambiarlos, esa lección también se quedó grabada.

La gratitud es una actitud y en algún momento del camino, mi pareja y yo olvidamos serlo. Espero no volver a olvidarlo, no haber sido agradecidos fue una de las principales razones de la separación.

Por otro lado, ser un equipo es algo que espero aplicar con mis amigos y futuras relaciones. En lugar de escuchar los comentarios de otros, primero debo escucharme a mí misma, en lugar de dejarme influenciar por las opiniones de los demás primero debo recordar que estoy con alguien y que tengo que estar en su equipo sin importar los comentarios de los demás. Terminar una relación es difícil, duele y siempre cuesta trabajo seguir adelante, pero en lugar de estancarte en tu fallida relación y seguir cuestionándote acerca del por qué o que puedes hacer para olvidarlo, descubrí que averiguar las razones de la separación y mejorar y así aplicarlas en mi vida y relaciones me ayudó a sentir que el término de la relación era algo bueno. Creo que es importante buscar el lado positivo después de una ruptura amorosa, es fácil quedarse estancado y ahogarse en los “que hubiera pasado si…”, me alegra haber encontrado la manera de ser una mejor persona después de la separación y realmente recomiendo que hagan esto cuando atreviesen una ruptura, realmente ayuda a cambia el switch de lo negativo a lo positivo y eso es lo que todos buscan después de terminar una relación.

Fuente: thoughtcatalog.com