RINCÓN del TIBET

El amor verdadero implica resolver problemas no evadirlos

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El amor verdadero implica resolver problemas y desafíos, no evadirlos

No podemos confundir el resolver problemas con evadirlos, las diferencias de pareja, los retos, los momentos complicados son sin duda grandes oportunidades para crecer a nivel individual y como equipo, aunque evidentemente también representan motivos de separación.

Algunas veces por no querer lidiar con alguna realidad y resolver los problemas, optamos por evadirla, por hacer que no ocurre nada, pero por lo general ese engaño no dura mucho, solo el tiempo suficiente como para que la grieta se haga más extensa y sea mucho más complicado reparar los daños causados.

El no tener una buena comunicación de pareja nos hace susceptibles a no ser capaces de atajar a tiempo todo aquello que pueda imprimir presión a la relación, quedando vulnerables a lo que de manera individual cada quien decida.

Son las parejas con niveles de comunicación elevados, con buena capacidad de resolución de conflictos, las que logran ponerse de acuerdo, las que entre ambos buscan encontrar soluciones o marcar intenciones para salir de una determinada situación.

Si el resolver problemas de pareja no es posible, éste sin duda será el mayor de los inconvenientes. Cada quien por su parte debe dejar la comodidad, los miedos, la predisposición y ubicar los puntos de encuentro que facilitan la resolución de los conflictos, que de seguro muchos de ellos tienen su raíz en la evasión de detalles que se fueron haciendo cada vez mayores.

Todos podemos identificar las cosas que nos separan de nuestras parejas y todos deberíamos ser capaces de entender cuándo hay cosas que pueden o no modificarse, en caso de que se pueda hacer algo al respecto, bien valdrá la pena intentarlo entre los dos. Para ello lo más inteligente es remando ambos en el mismo sentido y para ello lo mejor es generar los acuerdos que permitan y favorezcan las acciones a tomar.

Evidentemente debemos ser oportunos, asertivos, no podemos estar con un único tema de conversación asociado a “cómo vamos a resolver este o tal otro conflicto hoy”, el hablar de problemas, de lo que preocupa a una o ambas partes, el tomar decisiones que involucren la estabilidad o continuidad de la pareja, sin duda no serán los temas preferidos, por lo que se debe ubicar un momento para ello, pero sin pretender que condiciones extraordinarias estén dadas o tengamos la mayor de las disposiciones para hablar de ello, porque en estos casos siempre terminaremos postergando la conversación.

Tengamos presentes que las parejas son una estructura que puede ser tan frágil o tan resistente como quienes la conformamos la vayamos construyendo y si queremos una sustentada por un amor real y sustentable, debemos aprender a afrontar como equipo los problemas, pensando en el crecimiento y proyectándonos a futuro como lo que queremos llegar a hacer. Debemos tener en cuenta que el evadir un problema no lo hace desaparecer, sino que por el contrario, le da fuerza y oportunidad de tomar terreno, lo cual no termina sino por erosionar las bases de la relación y más temprano que tarde, quebrar sus bases.

Hasta para amar, necesitamos ser valientes y el resolver problemas nos coloca a prueba.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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