Donde no puedas amar, pasa de largo

Nuestro principal motivo es el amor, ésta es sin duda la energía que mueve la vida misma, a través del amor crecemos, maduramos, aprendemos, sufrimos y seguimos creciendo…

Hay cierto tipo de interacciones personales en donde amar no resulta sano, beneficioso o enriquecedor, bien sea porque sabemos de antemano que será un amor mal correspondido, porque es un amor que de llegarse a manifestar lastimará a alguna de las personas involucradas, porque es un amor que no se puede sostener en el tiempo o que sencillamente presenta alguna limitación que se traduce en que no podemos o no debemos amar.

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Muchas veces nos empeñamos en mantenernos en relaciones que ya cumplieron un ciclo, que ya dieron lo que podían dar, donde podemos afirmar sin lugar a duda que no tiene sentido esforzarnos por establecer o mantener una relación. Este tipo de conductas no hacen más que generarnos sufrimiento y este dolor se extenderá en tiempo tanto como nos tardemos en abrir los ojos y tomar las decisiones que nos orienten mejor sentimentalmente.

Aceptar que una relación no pude manifestarse o mantenerse no debe ser visto como un fracaso o como un quiebre. En fracaso se convierte cuando de forma testaruda y masoquista nos exponemos a cualquier tipo de relación en la que nuestro amor no pueda ser manifestado o retribuido, cuando no sabemos darle un cierre con la menor cantidad de efectos negativos posibles, preservando  de esta manera nuestra integridad, resguardando nuestra fe en el amor y la seguridad de merecernos algo mejor.

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Siempre que bloqueemos la puerta del corazón, estaremos limitando la fluidez, la entrada y la salida, nadie debe permanecer en nuestro corazón queriendo deslizarse por alguna arteria, no podemos secuestrar a nadie sin su consentimiento en nuestro corazón… Y mientras no dejamos que alguien salga de él, de igual manera estamos bloqueando el acceso a cualquier otro que tenga las intenciones de entrar y permanecer.

Deja las puertas de tu corazón abiertas, el que quiera entrar, con tu consentimiento, pues adelante, el que quiera salir, por los motivos que sean, que no se detenga… pero eso sí, que nadie se quede atravesado en nuestra puerta, en este caso le damos un empujoncito para facilitarle la decisión.

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Escuchemos siempre nuestra intuición, ella siempre sabe dónde debemos apostar en cuanto al amor se refiere sin salir con las tablas en la cabeza… Así mismo es especialista alertándonos cuándo debemos sencillamente pasar de largo… Lástima que la mandemos a callar con tanta frecuencia.

 

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