Culpa y sensibilidad: dos caras de una misma moneda

Quizás te sientas terriblemente identificado con todas aquellas personas que parecen cargar con las culpas de todo el mundo. O, por decirlo de otra manera, siempre se sienten culpables por todo o casi todo.

Es algo que no se pueden explicar. ¿Por qué he de sentirme culpable continuamente? No es una sensación que les agrade, ni siquiera es algo que ellos escojan. La respuesta está en algo mucho más profundo: la sensibilidad.

Nunca pidas perdón por ser sensible o emocional. Mostrar tus emociones es un signo de fortaleza, no de debilidad

-Ignacio Novo-

La sensibilidad emocional

Las personas que continuamente se sienten culpables han nacido así. Es algo que parece desalentador y que, en el ámbito de la psicología, se conoce como “propensión a la culpa“.

No es fácil vivir en este estado de culpa continua. ¿Qué sienten realmente las personas así?

  • Se sienten responsables de lo que ocurre.
  • Piden disculpas por todo.
  • Hacen suyas las responsabilidades ajenas.

Si te sientes identificado con esto, probablemente sufras “propensión a la culpa”, pero hay un rasgo muy positivo que aún no hemos mencionado. Estas personas tienen una mayor capacidad para reconocer las emociones en los demás.

 

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En ocasiones, puede decirse que empatizan de una forma mucho más profunda que el resto de las personas, pero simplemente saben leer las expresiones de los demás, las actitudes, con su correspondiente interpretación.

Su sensibilidad está mucho más potenciada que en el resto de las personas y logran conectar con los demás de una manera más profunda. De hecho, estas personas suelen ser muy amables y, desde luego, son excelentes escuchando.

Parece que compensa el hecho de sentirse culpable por todo, pero esto no es así. Si solo sufres culpabilidad este lado positivo está claro, pero si también sufres de una terrible vergüenza, esta capacidad de leer a los demás se ve terriblemente ausente.

¿Por qué ocurre esto? Porque las personas que sufren vergüenza se centran demasiado en ellas mismas, con la consecuencia de que su grado de empatía es mínimo o inexistente.

La capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia. Demuestra el grado de madurez del ser humano

-A. Cury-

Dos caras de una misma moneda

Toda cualidad positiva tiene su componente negativo y, en este caso, ser demasiado empático tiene la característica de ser una persona que se siente culpable por todo o casi todo.

Es un efecto secundario de esta cualidad, ya que las personas sintonizan muy bien con los demás, saben leer y apreciar cosas que los demás no pueden ni intuir.

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Son capaces de saber si con sus palabras están o no hiriendo a su interlocutor y, en el caso de que esto suceda, la culpa aparece.

Otra de las cualidades positivas que tienen las personas que presentan este alto grado de culpabilidad, es que no son para nada antisociales y desarrollan excelentes habilidades sociales.

Esto también es algo bastante relativo. La culpabilidad que sienten en ocasiones los abruma tanto que se encierran en sí mismos, pues empiezan a sentirse malas personas.

Algo que normalmente no les afecta a las personas, porque no lo perciben. Quizás tú, si eres una persona muy sensible y que tiene estas características, te hayas visto en la tesitura de no comprender porqué le das cien mil vueltas a una situación mientras los demás no hacen esto.

Ser empático tiene muchas cosas buenas, pero nadie nos enseña la cantidad de cosas negativas que se encierran alrededor de esta fantástica cualidad.

Quien carece de empatía, acaba careciendo de amistades

Si eres una persona empática que se siente continuamente culpable, no te preocupes. Con mucho esfuerzo, lograrás ver que esa culpabilidad existe tan solo en tu mente. Es una creación, el lado malo de algo positivo: la empatía.

Si sufres vergüenza, aprende a liberarte de ella, ya que así ampliarás tu campo de visión y dejarás de centrarte tan solo en ti mismo.

Explota los beneficios que te ofrecen todas las cualidades que tienes, a pesar de que ellas puedan tener su lado negativo. Ese se puede contrarrestar. Hazlo con la fuerza que te da el lado positivo. ¡Tú puedes!