Corregir a nuestros hijos con amor grabará rutas en sus almas

Cuando nuestros hijos nacen, todo en la vida nos cambia, incluso nuestra propia personalidad da un vuelco y debemos desarrollar virtudes y características, que jamás imaginamos poder tener, sin embargo, la corrección de los infantes desde su más tierna edad, no resulta cosa fácil, especialmente porque son seres que vienen en formación y dependen completamente de sus padres, guías y orientadores.

Ocurre entonces que nuestra paciencia se encuentra acorralada y en muchas oportunidades, no sabemos cómo actuar ante sus demandas y sus exigencias, especialmente cuando son niños muy pequeños que no saben comunicar verbalmente lo que necesitan, sino que se manifiestan a través del llanto y llegan entonces las pataletas, una etapa muy difícil en la infancia y así van cambiando sus maneras de rebelarse y de expresarse.

niños

El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira. Dalai Lama

 

Generalmente ante éstas manifestaciones por la que pasan todos los niños, solemos pensar que lo mejor es prohibir, castigar y poner ciertos límites, si bien tomar algunas medidas que tengan que ver con límites no está mal, es preciso que sepamos que lo único que va a corregir la inclinación del infante es la hartura, la hartura de eso que desea y que no le permitimos tener.

Aunque pueda sonar un tanto confuso, la mejor manera de que un niño corrija alguna inclinación, no es precisamente por medio de la prohibición, por el contrario, que el niño siempre tenga a la mano eso que desea, hasta que en un instante el menos pensado, el niño saciara  su deseo de tener ese objeto y sencillamente, por el mismo, dejará de pedirlo.

correción

Cuando prohibimos constantemente, sencillamente estamos provocando que el niño reprima, ese deseo de tener lo que está solicitando y la manera de pedirlo, que es a través de berrinches y pataletas, se puede llegar a hacer costumbre, no estamos hablando de malcriarlo y de que el niño tenga todo lo que requiera, sino sencillamente tomar ciertas determinaciones con aquellas cosas que podemos observar, que causa mayor enojo y frustración en el niño y no es precisamente a través del castigo, el mal juicio, a los golpes, que vamos a corregir esta inclinación en el infante.

En ninguno es la ira más peligrosa que en el que a otros castiga. Séneca

 

inclinaciones

Aunque parezca mentira, podemos ayudar a nuestros hijos desde la más tierna edad, a controlar sus emociones y si bien es un trabajo que debemos hacer primero en nosotros mismos, no es indispensable que hayamos alcanzado este nivel, solo basta con dejar que el niño le pase la molestia y la frustración y luego conversar con él y ayudarlo, a que se dé cuenta de lo que le sucedió, con frases sencillas y preguntas fáciles como por ejemplo, qué crees que te pasó? porque te molestaste tanto?.. y cuando esto vuelva a suceder se le pregunta nuevamente, volvió aparecer verdad? y él poco a poco, en su nivel y en su grado de entendimiento se irá dando cuenta de la verdadera razón de las cosas, irá intimando y haciendo el vínculo con su propio ser, eso pensamos que es un tema que requiere años de sabiduría y preparación, sin embargo, es más simple de lo que todos pensamos.

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras. Jean Jacques Rousseau

 

Muchas cosas de lo que serán nuestros hijos en el futuro, podemos moldearlas durante su infancia y grabar en su alma, la paciencia, la serenidad y la tranquilidad que requieren para asumir el control de su vida posteriormente, no pierdas esta oportunidad sencillamente por no intentarlo, haz la prueba y verás los provechosos resultados.

 

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