Conoce los errores más comunes de los padres cuando formamos a nuestros hijos…

De seguro, todos los padres hacemos lo que pensamos nuestro mayor esfuerzo por formar de manera adecuada a nuestros hijos, impartimos disciplina o no, forjamos reglas o las eliminamos, somos más o menos flexibles, de mente abierta o conservadores, cualquiera que sea nuestra elección, en algún punto observamos que nuestros hijos no están actuando acorde a lo que les estamos enseñando, o al menos eso pretendemos.

Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables. Jaime Luciano Balmes

 

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Ocurre que cuando falla el hijo, necesariamente debemos, nos guste o no, revisarnos a nosotros mismos como padres y la manera en la cual estamos educando a nuestros hijos, que estamos haciendo o dejando de hacer, que está generando determinada conducta, el caso es que existen factores comunes en los padres, que irremediablemente repetimos durante la etapa de criar a los hijos.

En principio tenemos la costumbre de fijar la palabra “no” como una guía prácticamente infaltable en la formación de nuestros hijos, a este se le llama educar en negativo, a lo largo del día podemos repetir la palabra ‘no’ más de 80 veces, no le pegues a tu hermano, no agarres eso, no veas la televisión, no hables con la boca llena, no te expreses así, no actúes de esa manera, no esta bien lo que hiciste…,no, no…, tantas veces repetimos esta palabra, que  nuestros hijos generan una especie de inmunidad y deja de tener algún efecto esta negativa.

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan. Paulo Coelho

 

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Ante esta costumbre, lo aconsejable es sustituir el “no” por un refuerzo positivo, como cambiar el mensaje que se está enviando al niño, por ejemplo, ‘trata bien a tu hermano, puedes agarrar esto, en lugar de comportarte así mejor leamos algo…, en fin, cualquier mensaje que se transforme en algo positivo.

Por otra parte, solemos dar órdenes vagas, no somos claros con los niños, solemos amenazar, manipular y amagar, por ejemplo el típico “pórtate bien” o “tienes que ser bueno”, esto no le expresa nada concreto a nuestros hijos, no les aporta información ninguna a los niños. Deberíamos especificar qué esperamos de ellos, como por ejemplo “en la biblioteca hay que hablar bajito” o “debemos respetar el turno de los demás”.

Los gritos nunca faltan, perdemos la paciencia y terminamos siendo severos en situaciones que no exigen tanta autoridad. Es más efectivo controlar las emociones y contar hasta diez y emplear la firmeza y la seguridad. Los gritos, aunque nos desahoguen o descarguen tensión sólo provocan que el niño actúe con violencia y reproduzca los gritos.

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La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia. Charles Robert Darwin

 

Exigimos a los niños, pero no somos un ejemplo para ellos, olvidamos que los niños son más listos y perceptivos de lo que nos imaginamos, cada gesto o palabra es asimilado por unos pequeños ojos que no pierden ningún detalle incluso aunque no miren. Si nosotros no seguimos las normas, somos irrespetuosos o indisciplinados, ellos replicarán la conducta.

Y finalmente, creemos que no debemos explicaciones a nuestros hijos,  como por ejemplo la conocida frase materna “porque lo digo yo y punto”, hacemos uso de esta frase cuando deseamos dar por terminado un suceso o simplemente ya no tenemos argumentos, sin embargo, para que nuestros hijos actúen dentro de los límites, hemos de explicarles cuáles son y por qué han de comportarse de una determinada manera.

En la medida en que logremos corregir nuestras propias actitudes con nuestros hijos, generaremos espacios de acercamiento y formación de ellos, que sin duda nos dará mayores satisfacciones que angustias.

 

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