Cómo manejar el tiempo dado a una relación

Muchas relaciones pueden optar por oxigenarse durante un tiempo por diversos motivos y de diferentes maneras. El tiempo actúa de forma particular en cada relación, en algunas logra rescatar las cosas positivas perdidas u olvidadas, mientras que en otras, logra que se olvide sea justamente lo que una vez las unió.

La persona que pide un tiempo, generalmente no está segura de lo que está sintiendo, de lo que quiere o de lo que puede sentir la otra persona, puede tener miedo de perder a quien representa su pareja al momento y por lo general busca alguna de las siguientes alternativas:

  • Experimentar lo que siente estando sola, evaluar qué tan importante es la otra persona en su vida y cómo favorece o entorpece su camino.

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  • Aclarar sentimientos. Muchas veces la rutina, las diferencias, los problemas diarios e inclusive el sentirse agobiado de amor, son motivos para solicitar un tiempo, ya que no dan la oportunidad de descifrar los propios sentimientos, resultando elementos que distraen de lo que realmente se desea evaluar.
  • Darle la oportunidad a una tercera persona que pueda estar rondando, sin necesidad de tomar una medida tan radical como la ruptura y jugar en los umbrales de la fidelidad y lealtad.
  • Ver si puede conseguir durante ese tiempo a una persona que se adapte mejor a lo que se desea en una persona y en una relación.
  • Darle la oportunidad al otro de extrañar y valorar lo que se ofrecía durante la relación.

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Independientemente de lo que se busque, el tiempo es algo que debe manejarse con mucha cautela, respetando los acuerdos y las pautas establecidas para ese periodo. Quien lo plantea tiene en ese momento mayor control de la relación y quien lo acepta, normalmente lo hace por no tener más opciones que esperar que la otra persona esté dispuesta a continuar a posterior.

Ciertamente encierra muchos riesgos, para ambas partes, cualquier cosa puede ocurrir. Para muchos resulta favoreciendo a la relación, pero con frecuencia esto lleva consigo una decepción generada por lo obtenido en ese tiempo y actúa como factor de decisión la resignación, luego de un proceso comparativo, en soledad, en compañía o en la búsqueda de.

Si hubo una o varias personas de por medio durante el tiempo, y se decide continuar, se tendrá que lidiar con la honestidad, con el remordimiento, con los celos, con la desconfianza e inclusive la sensación de humillación que alguna de las partes pueda sentir, lo que levantará barreras quizás diferentes a las que llevaron a solicitar el tiempo, pero definitivamente no serán lazos de unión.

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Inclusive la relación pudo haberse terminado y la pareja puede resolver intentarlo nuevamente, luego de un tiempo, que si bien no fue acordado, les dio la oportunidad de apreciar y valorar lo que tenían durante la relación. En este caso se asume con mayor flexibilidad lo ocurrido de ambas partes durante el lapso de tiempo transcurrido y existe una mayor probabilidad de éxito que en los casos anteriores.

Sea cual sea el caso, el tiempo puede unir o desunir y dependerá de la madurez, de los sentimientos y los propósitos por los que se ha tomado y con cuál cuidado se ha tratado. Muchas veces dará mejores resultados el fin de una relación, que la solicitud de un tiempo. Que cada quien viva, sienta, procese y aprenda lo necesario y si existe la posibilidad de retomar la relación los sentimientos y las condiciones se darán para que eso ocurra.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet