Amor de mi vida: No tengo toda la vida para esperarte

¿Cuántos de nosotros no han tenido la ilusión de encontrar al amor de sus vidas? O mejor aún, que el amor de sus vidas toque a su puerta… Casi sin hacer esfuerzo, solo con mirarse, se reconocen, quizás de alguna vida pasada, quizás tiene sentido creer en almas gemelas, lo cierto es que allí está, quizás un poco menos príncipe… pero con bastante potencial para llamarlo: amor de la vida (de alguien).

Esta idea es realmente romántica, pero para nada práctica, no tenemos la certeza de que existan las almas gemelas (yo creo en lo particular que sí, pero no necesariamente asociadas a una pareja), ni si nos toque en esta vida encontrárnosla. Y si el universo debe conspirar de tal manera a que toque a mi puerta, pues ya me veo con el repartidor de agua potable o el chico del cable, que no están mal, pero no terminan de cuadrarme.

Mujer con cara tapada por manos

De lo que sí tenemos certeza es que contamos con una capacidad ilimitada de amor para dar, estamos rodeados de millones de personas y lo único que nos hace falta es entrar en la energía del amor. No estoy invitando a nadie a colocarse un cartel en la frente indicando que busca pareja, ni usar una aplicación en el celular, aunque respeto cualquier método.

Cuando digo que nos abramos a la energía del amor, significa limpiar nuestra mente de limitaciones, que aunque creamos que no tenemos, algunos pensamientos nos sabotean constantemente: “no soy lo suficientemente atractiv@”, “me está dejando el autobús”, “todos los hombres son iguales”, “todas las mujeres son iguales”, “no nací para el amor”, etc, etc, etc. Tenemos muchos pensamientos inconscientes que no nos favorecen, que por el contrario nos hacen vibrar con esos decretos, encontrándonos con más y más posibilidades de reafirmarlos.

mujer de espaldas

Luego de revisar nuestros patrones y creencias, dejemos las expectativas a un lado, eso del amor de la vida de alguien, solo se sabe al final de la historia (no del amor, sino de la vida de cada quien), así que no nos precipitemos, ni nos presionemos al respecto. Tengamos un buen criterio de selección, no tenemos que conformarnos con nada que no se ajuste a lo que queremos, de cualquier manera la soledad es maravillosa compañía mientras pensemos que es un estado elegido y enriquecedor.

Cuando quitamos las barreras, el amor se asoma por su cuenta, comenzamos a ver oportunidades donde antes no lo hacíamos, comenzamos a manejar de manera diferente una misma información y normalmente podemos vincularnos a alguien de manera sana, acordada y con las mejores intenciones. Sí, puede ser que sea el amor de nuestras vidas, pero no lo sabremos por ahora, así que no es necesario centrarnos en esa idea, solo es necesario dar lo mejor de nosotros y construir el amor que deseamos día a día, momento a momento, detalle a detalle… Y casualmente el tiempo por lo general dice que así se llega a ser el amor de la vida de alguien.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet