Una vida saludable integra una mente sana, con un cuerpo sano y un alma contenta. A veces no nos damos cuente de qué es lo que nos está afectando negativamente y no nos permite sentirnos bien. Acá te dejamos una lista de las cosas que debes dejar de hacer para reconectar con tu estado natural, que corresponde al de bienestar.

Conectarte con noticias negativas:

Siempre habrá algo que te preocupe, te entristezca o te llene de rabia en las noticias. Trata de limitar la cantidad de información que recibes, procurando que la menor cantidad posible sea de noticias negativas. Muchas veces ya sabemos qué ocurre y de igual manera nos bombardeamos todo el día con sobreinformación, que solo nos aporta malestar adicional.

Dejarte llevar por el miedo:

No hay peor barrera para sentirnos bien, que el miedo. Bajo su influencia actuamos condicionados, nos centramos en los peores escenarios y esa necesidad de evitar algo, solo hace que nos acerquemos más a aquello que tememos. Aprendamos a colocar amor donde hay miedo.

Dedicarle demasiado tiempo a las redes sociales:

Las redes sociales nos conectan con las personas que están lejos, nos hace reencontrarnos con personas que fueron importantes para nosotros, nos permiten una comunicación permanente. Pero también nos aíslan de quienes tenemos cerca, contribuir a campañas amarillistas y además que pueden hacernos perder tiempo súper valioso que pudieses dedicar a actividades de mayor valor. Limitemos su uso de manera que no nos afecte de manera negativa.

Alimentar relaciones que no van a ninguna parte:

A veces simplemente nos quedamos allí, no sabemos cómo irnos, solo alimentamos relaciones estériles, que ya nos dijeron que no tenían mucho más que ofrecernos. Es conveniente buscar nuestra tijera emocional y cortar esos nexos que no nos aportan.

Conectarte con la escasez:

Acostúmbrate a pensar desde la prosperidad, haz que la energía fluya en tu vida. Da, dar es la mejor forma de activar el ciclo del dar y recibir. No pienses que no tienes, ni que no puedes, genérate la creencia de que sí puedes, aun cuando no sepas claramente cómo.

Postergar lo que te podría llevar a donde deseas estar:

Muchas veces postergamos tomar acción sobre lo que sabemos que nos puede dirigir a donde queremos estar. Esto puede ser un simple saboteo del ego por miedo a que las cosas no salgan bien o su afán de no salir de la zona conocida. Actívate y muévete en la dirección de lo que quieres.

Sentirte mal por cosas del pasado:

El pasado ya ocurrió, no tiene sentido mirar hacia él para torturarnos. El pasado debe servirnos como referencia para tomar lo que nos ayuda para nuestras experiencias presentes o futuras, pero en ningún momento debe convertirse en un foco de sufrimiento disponible.

Mirar tus compromisos como obligaciones:

Si nos acostumbramos a asumir nuestros compromisos desde el corazón, no se convertirán en una carga para nosotros y aprenderemos a tomar responsabilidades sin que ellas nos pesen.

Está en nosotros siempre elegir a qué le prestamos atención, cómo interpretamos lo que nos ocurre y lo hacemos parte de quien somos, a veces tendemos a hacer las cosas al contrario de lo que nos conviene y terminamos por adoptar conductas que nos llevan a sentirnos mal y esto lo hacemos de manera automática, sin ni siquiera darnos cuenta, pero hacernos conscientes de ello, nos permite cambiar.

Seamos inteligentes, dejemos atrás las costumbres que nos hacen desviarnos de nuestro estado natural de bienestar y aprovechemos cada una de las cosas que nos ocurren para transformarnos en personas que saben cómo sentirse bien, incluso de forma independiente de lo que esté pasando en nuestro mundo exterior.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet