RINCÓN del TIBET

7 Poemas de Mario Benedetti

Mario Benedetti

7 Poemas de Mario Benedetti

La obra literaria de Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo, es sin duda muy amplia y sus poemas destacan por su calidez y su manera particular de ver la vida y en especial el amor. Sus palabras y su composición inspiran a enamorarnos, a reflexionar y de seguro nos dejan con ganas de saber más de lo que ha dejado para nuestro disfrute.

En esta oportunidad hemos seleccionado 7 poemas relativamente cortos, que llevan consigo una carga importante de la esencia de Mario Benedetti, esperamos que los disfrutes y los consideres tan valiosos como nosotros.

 

Pausa

De vez en cuando hay que hacer una pausa

contemplarse a sí mismo

sin la fruición cotidiana

examinar el pasado

rubro por rubro

etapa por etapa

baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras

sino cantarse las verdades.

Mario Benedetti

 

Táctica y estrategia

Mi táctica es mirarte, aprender como sos quererte como sos.

Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible.

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos.

Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos.

Mi estrategia, es en cambio, más profunda y más simple.

Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.

Mario Benedetti

 

Memorándum

Uno llegar e incorporarse el día

Dos respirar para subir la cuesta

Tres no jugarse en una sola apuesta

Cuatro escapar de la melancolía

Cinco aprender la nueva geografía

Seis no quedarse nunca sin la siesta

Siete el futuro no será una fiesta

Y ocho no amilanarse todavía

Nueve vaya a saber quién es el fuerte

Diez no dejar que la paciencia ceda

Once cuidarse de la buena suerte

Doce guardar la última moneda

Trece no tutearse con la muerte

Catorce disfrutar mientras se pueda.

Mario Benedetti

 

No te salves

No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo, no quieras con desgana, no te salves ahora, ni nunca.

No te salves, no te llenes de calma, no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo.

No dejes caer los párpados pesados como juicios, no te quedes sin labios, no te duermas sin sueño, no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo.

Y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas, entonces no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

 

Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana.

Quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime.

Voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas.

Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos.

Está bien no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos, mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca.

Está bien me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas, abriré la ventana, abriré la ventana.

Mario Benedetti

 

Tu espejo es un sagaz

Tu espejo es un sagaz

te sabe poro a poro

te desarruga el ceño

te bienquiere

te pule las mejillas

te despeina los años

o te mira a los ojos

te bienquiere

te depura los gestos

te pone la sonrisa

te transmite confianza

te bienquiere

hasta que sin aviso

sin pensarlo dos veces

se descuelga del clavo

te destroza.

Mario Benedetti

 

No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre,

retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frio queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto, porque no hay heridas que no cure el tiempo, abrir las puertas quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás sola, porque yo te quiero.

Mario Benedetti

 

 

Dentro de esta selección podría escoger “No te rindas” como mi preferido, por su contenido inspirador y las palabras precisas que usa para alentar, para hacer presencia, para demostrar amor y a fin de cuentas siempre podremos tomar esas palabras para nosotros y retomar las fuerzas. Y para ti, ¿cuál ha sido tu preferido?

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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