RINCÓN del TIBET

Me duele el corazón: el síndrome del corazón roto

Me duele el corazón: el síndrome del corazón roto

¿Alguna vez has sentido que te dolía el corazón? Si es así, quizás hayas sufrido del síndrome del corazón roto. El síndrome del corazón roto designa a todo aquel dolor emocional que podemos padecer a causa de un mal de amores, de sufrir relaciones tóxicas o cualquier otro motivo que tenga que ver con nuestro corazón.

Curiosamente, aunque el dolor de nuestro corazón pueda ser identificado como un dolor emocional muy fuerte, en realidad este síndrome tiene que ver más con una miocardiopatía que llega incluso a deformar el ventrículo izquierdo de nuestro corazón. ¡Seguro que esto te ha sorprendido!

 

Un corazón roto es un corazón que ha amado de verdad

Cuando las emociones me hacen daño

Es cierto que si sufres el síndrome del corazón roto esto tiene mucho que ver con las emociones, no tan solo con un impacto físico real. La miocardiopatía que puede surgir y causarnos varios tipos de problemas deriva de un impacto emocional muy elevado.

Si has sufrido de un gran estrés en tus relaciones afectivas o sociales durante un largo periodo de tiempo y sin lograr solucionarlo, probablemente tu corazón empiece a sufrir de unos síntomas similares a un ataque cardíaco.

Aunque en ningún momento mencionamos el índice de mortalidad que puede tener esta dolencia, ya que este es muy bajo, sí es cierto que los síntomas físicos que podamos sentir y sufrir son los mismos a un ataque cardíaco. ¿Sabes lo peor? En tu corazón aparecerá una pequeña lesión.

A pesar de que parezca que te está dando un ataque, no te preocupes, porque realmente no es así. Y si te preguntas por qué te está ocurriendo esto a ti, simplemente la razón está en que no afrontas los problemas emocionales con facilidad, sino todo lo contrario.

El amor duele, el vacío duele

Estamos acostumbrados a sufrir por amor, algo que es normal ya que somos seres emocionales. No podemos evitar sentir, al igual que no podemos evitar llorar, entristecernos o sentirnos llenos de felicidad. En nuestra condición de seres humanos tenemos el poder de sentir y vivir las emociones a flor de piel.

¿Qué ocurre cuando estas nos superan? ¿Qué pasa cuando no podemos con ellas? Quizás, en determinado momento, sufras el síndrome del corazón roto. Hay personas que son mucho más sensibles a las emociones, que las viven de una forma más intensa.

Es importante que aunque nos duela indagar en el origen de nuestras emociones, lo hagamos. Solamente buscando el origen sabremos por qué estamos sufriendo tanto, qué estamos realmente haciendo mal y cuál puede ser su posible solución.

En ocasiones simplemente debemos cambiar nuestra percepción, pues a veces dramatizamos en exceso lo que estamos sintiendo. Debemos observar nuestras emociones con ojos de realidad, sin dramas, sin exageraciones. Porque si no podemos acabar padeciendo el síndrome del corazón roto.

Curar nuestras heridas

Muchas veces, sufrimos del síndrome del coderazón roto porque no somos capaces de sanar nuestras heridas emocionales. Los desengaños amorosos, las infidelidades, las relaciones tóxicas provocan que nos sumerjamos en una vorágine de sentimientos confusos que nos hacen zozobrar y enloquecer.

Debemos aprender a expresar estos sentimientos, a aceptarlos y dejarlos fluir. Piensa que cuanto más los guardes para ti mismo, más dolor sentirás. Necesitas liberarlos, necesitas expresarlos. Si no lo haces tu corazón, sin duda alguna, se romperá.

Duele, ¡claro que duele! Mirar a nuestras heridas, observar cómo nuestro corazón se va agrietando poco a poco… Pero todo esto es un aprendizaje, doloroso, pero una enseñanza básica y necesaria en un terreno en el que no hay nada que explicar, sino sentir.

Si has tenido el corazón roto o te encuentras en el camino te tenerlo, ¡no te preocupes! Sentirás cómo tu interior se derrumba, creerás que no hay vuelta atrás. Pero nada más lejos de la realidad. Todos, al fin y al cabo, tenemos nuestro corazón roto. Simplemente, debemos ir poniéndole parches, aceptando y aprendiendo de todo ese dolor que hemos sufrido.

Un corazón roto es como tener las costillas rotas, nadie puede verlo, pero duele cada vez que se respira

Al fin y al cabo, la vida es un continuo aprendizaje en todos los sentidos y así debemos verla y sentirla. ¿Has sufrido alguna vez el síndrome del corazón roto? ¿Has estado a punto de padecerlo? Todos en algún momento nos hemos visto en esta tesitura.

Es el momento de que te liberes, de que aprendas y aceptes.

 

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