RINCÓN del TIBET

Cuenco Tibetano de 7 metales 300-400gr.

35.00 IVA INCLUIDO

Un clásico cuenco tibetano realizado a mano, con su propio sonido único.
Los porcentajes de los 7 metales, el diámetro y el grosor de los cuencos tibetanos, les proporcionan un sonido único, rico en armónicos.

Cada cuenco es único.

Un clásico cuenco martillado a mano, con su propio sonido único.
Los porcentajes de los 8 metales, el diámetro y el grosor de los cuencos, proporcionan el sonido específico
y el matiz de cada cuenco. Cada uno de ellos es, por lo tanto, único.

 

Cuenco hecho a mano de cobre, estaño y 8 metales nobles (Ag, Ni, Cd, Ru, Pd, Pt, Cr, Mn).
Viene surtido con o sin grabado alrededor del borde superior.

Descripción detallada del proceso de producción 

El proceso de martilleo de los cuencos sonoros está totalmente hecho a mano. Cada cuenco se golpea con un martillo a mano, y esto requiere distintas etapas. Primeramente, se mezclan en el horno los materiales crudos para la preparación (cobre, estaño, zinc, hierro, plomo, plata y mercurio) según los requerimientos de manufactura de cada uno de los ocho metales del cuenco. El metal derretido y caliente se saca del horno y se vierte en distintos moldes de cuenco de diferentes tamaños y formas. Luego, esos moldes de metal se desenrollan en hojas circulares del tamaño y grosor requerido. Después, las hojas se martillean de acuerdo a especificaciones de medida precisas y se ordenan según su peso y medida. Para el proceso de martilleo, se apilan en grupos de 4 a 5 hojas de metal y se calientan a muy alta temperatura. Las hojas de metal caliente se martillean por un grupo de artesanos muy cualificados hasta que el calor del metal se enfríe. Este proceso se repite varias veces hasta formar el tamaño y la forma deseada para cada cuenco. (Esta es la razón por la que el tamaño y el sonido propio de cada cuenco es diferente). Únicamente puede martillearse el cuenco cuando el metal brilla con color rojo. De hecho, cuando se enfría pierde su flexibilidad, haciéndose más frágil y se corre el riesgo de que se hagan grietas cuando se toque. Cuando se consigue la forma deseada, allí comienza el proceso de afinar y dar el tono a cada cuenco. Finalmente, cada cuenco individual se graba y se pulen las superficies internas y externas de manera impecable.

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