RINCÓN del TIBET

Ahórrate tus intentos por querer regresar

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Te puedes ahorrar tus intentos por regresar

Lo siento, pero lo que siempre quise fue que jamás te marcharas, tras muchos intentos te di motivos suficientes para que no quisieras alejarte de mi lado, sin embargo, entre todas las opciones que tuviste, escogiste el alejarte, el marcharte de mi lado… Ahora simplemente no te quiero de vuelta. No supiste valorar en su debido momento lo que te entregaba, los intentos que hacia para que la relación funcionara, lo importante que eras para mí y el lugar especial que había reservado en mi vida para ti.

No sé si para ti resultó fácil o sencillo el alejarte, sin embargo, a mí me tocó aceptarlo, con el corazón roto, con las lágrimas ahogadas en mi garganta, tuve que decirte, tratando de mantener intacta mi dignidad, “ok, tienes razón, aceptaré de la mejor manera tu despedida, aunque no es lo que quiero, porque me has dado mil motivos para retirarme y yo siempre busqué ese motivo para mantenerme a tu lado.”

Me viste marcharme con la tristeza desbordándome y no sé si sabías qué tan profunda era la herida que se estaba generando el arrancarte de mi vida, pero de cualquier manera, tu determinación estuvo siempre presente.

Ahora me extrañas, ahora has pensado, ahora tus intentos son querer retomar lo que dejaste a un lado… Lo siento, no puedo negarte que alivia un poco mi ego herido, pero más allá de eso, no genera ningún efecto positivo en mí. Me hace una vez más concluir que lo que quieres no está claro o que las formas en las cuales quieres tenerme cerca, no coinciden en lo absoluto con lo que yo quiero para mi vida.

Afortunadamente, a pesar  los intentos que hice para que lo de nosotros funcionara, de sentir cosas tan importantes por ti, ahora siento mucho amor y mucho respeto hacia mi persona. Dejé pasar muchas cosas contigo, considerando las etapas, considerando las diferentes visiones, considerando lo que aportabas a mi vida versus lo que la afectabas negativamente, pero lo cierto es que hoy la realidad es diferente, ya no quiero… No quiero nada que venga de ti, ni tu reconocimiento, ni tu afecto, ni tus ganas, ni nada…

La vida no siempre te ofrece dos oportunidades en el mismo sitio, por lo que si no estás seguro de querer dejar ese sitio, no lo hagas, hasta el momento en el cual no te queden dudas de que estás haciendo lo mejor y no vas a verte luego añorando querer regresar. Dejar de querer es válido, querer diferente a las expectativas de los demás, también lo es, pero no es válido hacer sufrir a quien nos ama por no saber lo que queremos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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