Te celo porque te amo

Algunas personas tienden a excusar sus celos, en el amor que pueden sentir por alguien. Sin embargo, es necesario entender que los celos desde ningún enfoque resultan por favorecer relación alguna.

Los celos son muestras de inseguridad en uno mismo, en la pareja o en la relación y cualquiera de los escenario no dice algo positivo. Cuando queremos o nos interesa alguien comenzamos a demostrar nuestra necesidad de controlarlo todo, inclusive los sentimientos y las preferencias de la persona que cuenta con nuestra atención.

La conducta descrita es muy humana, pero no por ello resulta sana, ni apropiada. Debemos aprender a amar desde la libertad y la confianza, entendiendo que cada quien es libre de dirigir su atención a quien quiera y si esa persona ha decidido estar a nuestro lado, lo mínimo que debemos hacer es confiar en su criterio y en su capacidad de libre elección.

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Cuando comenzamos a celar a alguien se produce una reacción en cadena que resulta contraproducente, la duda comienza a tomar posiciones protagónicas, dejamos de divertirnos y sustituimos momentos agradables por tormentas de pensamientos paranoicos que terminan por colocarnos en una posición bastante incómoda, que en algunas oportunidades manifestaremos y en otras un tanto más controladas, las reservaremos para nosotros, pero sin duda con resultados perjudiciales.

Cuando celamos nos restamos valor, comenzamos a creer que la persona que nos interesa puede fijar su atención en alguien más a quien le de tanta importancia, como para irrespetarnos. Nos comparamos, perdemos la idea principal del juego de que todos somos únicos y especiales y sobre todo con capacidad de cautivar a la persona con la cual nos gustaría compartir parte de nuestras vidas.

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Debemos sentirnos merecedores de un amor leal, sano, confiable, en donde depositar nuestros sentimientos no resulte en una terrible idea, sino por el contrario en una experiencia enriquecedora para ambas partes, conformando un núcleo que se nutre de respeto, de reciprocidad, de lealtad, donde ambas personas están allí dando lo mejor de sí para construir la relación que quieren, sin necesidad de encontrar algo diferente afuera, solo aportando y sumando a lo que consideran una de sus empresas más importantes.

Ciertamente hay personas que no juegan limpio, que cometen actos de infidelidad, pero no necesitas celar a alguien para darte cuenta si pertenece a esa fracción, disfruta de tu relación, date tu lugar, aporta lo mejor de ti y en caso de que se torne una situación irregular producto de una traición o de un engaño, toma medidas a partir de allí, no antes, porque los celos no evitan que las cosas ocurran, de hecho algunas veces se convierten en detonantes. Así que valórate y convéncete de que los celos no van de la mano con el amor, sino más bien, colocándole zancadillas a su paso.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet