Puedes permitirte perderlo todo, menos la dignidad

Podemos ver la dignidad como ese cable a tierra que nos garantiza que no importa la intensidad del rayo, siempre habrá un mecanismo para salir ilesos. Pero cuando perdemos el contacto con ella, no encontramos en total vulnerabilidad ante cualquier cosa negativa que nos pueda ocurrir.

La dignidad es aquella que nos recuerda nuestro valor, nuestro propósito, nuestros límites y nos hace mantenernos cerca de las cosas que nos benefician y lejos de todo lo que atente contra nuestra integridad.

A veces confundimos orgullo con dignidad, perdiendo la humildad que distingue una de la otra. Podemos ver como que el factor diferenciador es que el orgullo es producto de nuestro ego, mientras que la dignidad nace de nuestro corazón, del amor y el respeto que sentimos por nosotros mismos.

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Sin duda hay situaciones en la vida que nos desequilibran por completo, que nos pueden hacer perder el norte o bien perder esa capacidad  de protegernos a nosotros mismos, y por el contrario, nos podemos encontrar expuestos a situaciones que pongan en riesgo nuestro bienestar.

Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. Confucio

 

Aceptar que algo de nuestras vidas no ha resultado de acuerdo a nuestras expectativas, es sin duda complicado. Siempre buscaremos la manera de hacer que coincida lo que nosotros hemos proyectado en nuestra mente con la realidad. Pero muchas veces no importa lo que hagamos, no obtendremos el resultado deseado y mientras más hagamos resistencia, más lastimados saldremos.

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Debemos aprender a reconocer cuando alguien o algo nos está lastimando, inclusive cuándo nosotros mismos nos estamos propinando cualquier tipo de maltrato y debemos tomar acciones tempranas que nos hagan salir de esa situación que nos compromete.

Si vemos con normalidad el sentirnos incómodos, el ser maltratados, el tener que rogar, el insistir, el no valorarnos, estamos ante demostraciones de que hemos dejado secuestrada, sin capacidad de acción a nuestra dignidad y mientras no la liberemos y la dejemos operar, seguiremos haciéndonos daño, bien sea de manera directa o permitiendo que otro lo haga.

No hemos venido a esta vida a humillarnos, a rebajarnos, a conformarnos… No se trata de perder la humildad, se trata de reconocer que tenemos un valor, que si nosotros no llegamos a reconocer, no será posible que alguien más lo haga, porque hacemos de nuestro mundo exterior algo similar a lo que llevamos dentro y terminamos por atraer personas que resuenan en la misma frecuencia.

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Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna. Oscar Wilde

 

Aprendamos a amarnos, a respetarnos, a colaborar con nosotros mismos, entendiendo que solo nosotros creamos o permitimos cualquier realidad en nuestras vidas. Recordemos que es válido perder cualquier cosa a lo largo de la vida, pero siempre debemos procurar mantener nuestra dignidad y amor propio. Esto será lo único que nos garantizará que no recibiremos nunca menos de lo que merecemos o por lo menos no nos conformaremos con ello.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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