RINCÓN del TIBET

No te lamentes por la tormenta, a veces limpia el camino

la tormenta

No te lamentes por la tormenta… Muchas veces solo limpia el camino

Es cierto que la tormenta no es tan bien recibidas, ella se caracteriza por generar caos a su paso. Sin embargo, otro efecto que logran las tormentas, que solo lo logramos ver luego de que ellas cesan es que se llevan mucho, a veces solo vemos que nos quedamos sin cosas que tenían valor para nosotros, pero si nos fijamos bien, la tormenta por lo general se lleva aquello que no hace falta en nuestras vidas.

Las tormentas nos cambian, nos limpian, nos renuevan. Solo quien ha atravesado una tormenta es capaz de darse cuenta de los cambios que generaron en su vida, del crecimiento obtenido gracias a ella y de la fortaleza que hoy en día les caracteriza.

Cuando una tormenta llegue a tu vida recuerda lo siguiente:

  • Por más larga que ella sea, en algún momento cesará.
  • Aprovecha su presencia para darte cuenta qué tan alto eres capaz de volar.
  • Permite que la tormenta limpie tu camino a su paso.
  • Aprende a mantener la calma en los momento más demandantes.
  • La paciencia será la clave para ver cómo se desarrolla la tormenta y esperar con la mejor actitud los nuevos tiempos.
  • Agradece la oportunidad de renovarte de ella.
  • Sabrás quién es quién en pleno desarrollo de la tormenta.
  • Cada tormenta tiene algo que enseñarte, algo que dejarte y algo que llevarse.

Teniendo esto en mente, podrás respirar sin tanta angustia, conociendo aspectos de ti que de no ser por esa visita un tanto indeseada, no te hubieses podido ni imaginar. Aprovecha cada etapa de tu día, que nada te detenga. Encuentra en cada vivencia la posibilidad para hacer de ti la mejor versión.

Así como los buenos momentos atraen a las personas, los malos las dispersan, solo a quienes realmente les importamos, se quedan allí para prestarnos cualquier tipo de colaboración, a veces no pueden hacer mucho, pero se sientan al lado y con un paraguas nos intentan cubrir al menos por momentos de cualquier tormenta. Ya nada más por ver quienes nos sirven de pilares en nuestras vidas, las tormentas suelen dejarnos una ganancia.

Pero lo mejor de todo es ver el cielo despejarse y en ese momento, como si la luz entrara en lo más profundo de nuestro ser, sentir que esa tormenta era lo que necesitábamos y no nos queda más que hacer, que agradecer y confiar en que ahora tenemos un camino totalmente despejado para andar con pasos más firmes y mirada más sabia.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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