No hace falta enfermar nuestro cuerpo para evadir situaciones

Nuestra naturaleza es la salud perfecta, eso es lo que está en armonía con el universo y la energía vital. Algunos estudios han desarrollado algunas teorías en las cuales las enfermedades no son más que el mal manejo de nuestros miedos y emociones, que son una excusa inconsciente adaptable para la darle a nuestro cuerpo un estado que nos permita evadir una situación que no sabemos o no queremos manejar.

La mente trabaja de forma enigmática, no es sencillo reconocer que nosotros mismos generamos nuestra vida, para bien o para mal, bien sea ubicándonos en situaciones que nos ayuden a alcanzar nuestra evolución o colocándonos en aprietos por no saber hacer un buen manejo de nuestros recursos.

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Enfermamos nuestro cuerpo cuando no somos capaces de plantar una decisión, cuando no sabemos decir que no a lo que no queremos hacer, cuando alargamos estados de tristeza y melancolía, cuando no sabemos perdonar, cuando guardamos rencor, cuando queremos llamar la atención, cuando nos sentimos inconformes ante la vida, cuando no somos agradecidos por lo que tenemos o somos, cuando no nos aceptamos. También enfermamos cuando tenemos miedo a actuar, cuando no damos descanso a nuestro cuerpo y en especial a nuestra mente.

La enfermedad evidentemente no es un estado conscientemente deseado, ninguna persona a consciencia preferirá un estado de enfermedad para afrontar su vida, sin embargo, una persona que enferma de cualquier cosa, está limitado por llamarlo de alguna manera y en esas limitaciones puede esconder todo aquello que no es capaz de abordar de una mejor manera de manera consciente.

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De una persona enferma las exigencias las expectativas son menores, no se espera que esté preparado a asumir grandes compromisos, puede estar de reposo, lo que le imposibilitaría hacer ciertas cosas, es foco de atención, es visto con lástima y compasión, puede fácilmente justificar que sus sueños se quebraron por haber enfermado, puede hacer una pausa sin mucha presión porque las prioridades ahora son otras, es recobrar la salud y todo lo que antes tenía una importancia determinada baja de escalón.

Las enfermedades son una oportunidad para conocerse, para entender que hay cosas que no se aceptan, que debemos aprender a decir no, a perdonar, a llevar en nuestro corazón aquello que nos nutra, que la vida tiene un sentido más trascendental que el que comúnmente le damos.

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Podemos entender cómo somos cocreadores en todo lo que nos acontece, desde nuestros pensamientos, desde nuestras creencias y pautas, y desde un nivel de consciencia superior entender cómo hemos sido participes de lo que nos aqueja y si logramos conectar con nuestro verdadero yo, dejaremos de identificarnos con lo que creemos ser y desde allí comenzar a alinearnos con nuestra verdadera naturaleza, la que tiene todas las respuestas y está en armonía con la salud, el bienestar y la felicidad.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

 

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