Nunca pensé que te despediría, a ti, que me enseñaste amar como nadie pudo antes, que me mostró tanto de mí que jamás hubiese sabido que existía. Un final jamás rondó por mi cabeza y quizás fue mejor así, porque si lo hubiese presentido, hubiese actuado con miedo de perderte, me hubiese convertido en una persona calculadora y lo que te hubiese mostrado de mí, quizás no hubiese sido honesto, sino solo una versión de lo que podrías ver sin alejarte.

Nunca pensé amar a alguien así, queriendo entretejer todos mis sueños contigo, imaginándote en cada uno de mis proyectos, a mi lado, haciéndome sonreír con ese arte tuyo tan particular. Pero fíjate como es la vida de irónica, que nuestros sueños se quedaron a medias, que ya no estarás en mi vida, la vida tan linda que nos habíamos planeado…

No dejamos amándonos… Eso pocos lo entenderán, pero bastará con decir, que la vida a veces tiene extrañas jugadas y resistirnos a sus movimientos solo nos puede hacer sufrir más. No soy cobarde renunciando a ti, soy valiente reconociendo que despido a quien considero el amor de mi vida… No importa quien venga después, de todas las formas que he conocido de amar, tú representaste mi preferida.

Solo me gustaría que tú sintieses algo así, que pensaras en mí y te resultara inevitable sonreír… Una sonrisa que aprieta el pecho y te dice que en alguna otra parte esa persona que hacía tu vida más bonita y que le daba un sentido especial a tu existencia.

No te mentiré… No pierdo la esperanza de ver esto como una mala broma de la vida y que en algún momento nos podamos reír de esto juntos, mirándonos a los ojos, tomándonos un buen vino y escuchando nuestras canciones preferidas. Ese marco siempre fue perfecto para nuestras conexiones más especiales y sí, quisiera que en medio de algo así, pudiésemos reconocer que no pudimos con esto, que aun cuando decidimos que era lo mejor, sencillamente no se nos dio el no tenernos el uno al otro.

Trato de imaginarme los días venideros sin ti y todo carece de sentido. Comenzaré por cortarme el cabello, como dice el librito de cerrar ciclos, supongo que tendré que llamar a alguien que me soporte en mi despecho y me escuche una y otra vez cómo fue que no pudimos hallar otra salida que nos mantuviese juntos… Lloraré mil veces por tu ausencia, te buscaré una y otra vez por toda la casa y de seguro encontraré algo tuyo que conserve tu olor, me aferraré a ello y solo así conseguiré conciliar el sueño.

Quizás nunca más te vuelva a ver, quizás todo lo que hoy escribo se borre de mi mente y de mi corazón por algún nuevo amor… Pero algo en mí me dice que me prepare, porque fuiste perfecto para mí, con los ojos que amaba y en especial la manera de mirarme, por tu forma de abrazarme… y para qué decir el resto… Nunca quise alejarme de ti y sé que te vas sin quererlo, pero sabes cómo rezo porque te quedes… Cómo te he dicho que entregaría mi alma si tuviese garantía de que en esta vida estarás cerca de mí.

Pocos entenderán esta manera nuestra de amarnos, porque nadie que se ama así se separa… pero aquí estoy tratando de explicar y de explicarme por qué te estoy dejando ir o por qué no me estoy yendo contigo… Creo que vamos a vivir vidas intercambiadas, porque tú te llevas mi vida contigo y la tuya se queda conmigo…

Fue un placer conocerte, amor de mi vida.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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