RINCÓN del TIBET

Tu hijo debe respetar la autoridad, pero no aceptar abusos

autoridad

Enséñale a tus hijos la diferencia entre respetar a la autoridad y aceptar los abusos…

Aunque no nos percatamos de ello, años niños también les corresponde adaptarse a la autoridad, a ciertas normas y a respetar ciertos límites que permitan mantener un nivel de orden y equilibrio en los espacios donde se desarrollan.

La sinceridad es la raíz de todas las virtudes. John Ruskin

En este sentido, van aprendiendo a respetar a sus maestros, a los adultos, a sus compañeros y así sucesivamente, el caso es que respetar la disciplina es importante para su desarrollo y para la implantación de hábitos básicos que le serán de gran utilidad en su vida.

Sin embargo, hoy día, en un mundo tan complejo y muchas veces tan caótico, debemos mantener un estado de sinceridad con nuestros hijos, conversar con ellos a diario, aclararle todos los detalles posibles, entre ellos, el sutil límite entre reconocer las instrucciones de una autoridad, los maestros por ejemplo, a tolerar los abusos y malos tratos.

No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón. Charles Dickens

Explicarle al niño que no está bien que le griten, que lo comparen, que lo ofendan y menos aún que irrumpan en su espacio personal, es vital para que el niño aprenda a diferenciar entre una orden clara y un arrebato emocional de la autoridad que le habla.

Al respecto, es imprescindible que el niño conozca sus propias emociones, para que pueda reconocer como se siente frente a lo que ocurre, triste, molesto, iracundo, o cualquier otra emoción que le cause la autoridad. Muchas veces nuestros hijos manifiestan que los maestros les gritan y por no lidiar con la situación les explicamos que es normal, que son numerosos niños, que seguramente no gritó sino que levantó la voz…en fin, cualquier cosa que justifique el no tener que averiguar a profundidad lo que manifiesta el niño.

Todos estamos en la misma barca y en el mismo mar tormentoso. Todos nos debemos una gran lealtad. Gilberth Keith Chesterton

Escuchar a los niños, es la manera más sensata de aprender a conocerlos, no basta con conformarnos con las básicas preguntas que les hacemos al volver de la escuela, por ejemplo y además solemos acortar la historia que nos cuentan o cambiar el tema, ocurre que el niño va perdiendo la confianza, nosotros vamos perdiendo terreno y es en esos casos donde entra lo negativo.

Siempre es mejor darle el beneficio de la duda al niño y la oportunidad de expresarse, recordemos que cada segundo es una oportunidad de aprendizaje.

Nosotros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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