El valor de algo no va expresado en alguna moneda, va representado por lo que representa ese algo para alguien. Para los niños que poco dominio del tema del dinero deberían tener, lo que representa el valor de algo es cuánto ellos pueden divertirse con ello, cuán seguros les hace sentir y cuánto roba su atención.

Mantener en los niños su enfoque al valor que no se asocia a un precio es uno de los mejores reglaos que podemos otorgar.

Aun cuando les inculquemos creencias que los conecten con la prosperidad y procuremos que desde pequeños tengan una relación armoniosa con el dinero, debemos intentar que el niño asocie el valor de las cosas al beneficio que obtiene, a la felicidad, a la utilidad. De esta manera entenderá que el dinero es solo un elemento transaccional que no determina el valor de algo, sino su precio.

El dinero no compra la felicidad

Los niños deben tener claro que la felicidad es un tesoro que se encuentra en su interior y que el dinero no nos acerca a ella, tampoco nos debería alejar, pero tenemos que mantener a la felicidad aislada del dinero, entendiendo que en cualquier circunstancia, con mucho o con poco, tenemos la capacidad de conectarnos con la felicidad.

Aunque algunas experiencias se compran con dinero, eso no garantiza que nos dejen felicidad, solo la actitud ante la vida marca la diferencia en la manera en la cual disfrutamos o padecemos nuestras vivencias y eso no lo podemos comprar, eso viene con nosotros, pero parece que se nos va olvidando aplicarlo y tenemos que aprender a reconectar con el disfrute como estado natural.

Como niños normalmente hacemos buen uso del recurso de ver lo maravilloso a cada paso, de sorprendernos con los colores de un ave, de perseguir insectos y descubrir su morada… queremos descubrir, entender, experimentar… Luego nos vamos como hipnotizando y dejamos de apreciar cada milagro, cada vez nos cuesta más maravillarnos o asombrarnos con algo y comenzamos a darle valor a otro tipo de cosas, cosas que normalmente el dinero puede comprar y en ese proceso desvirtuamos lo importante y le restamos valor a lo esencial.

La gente no vale por lo que tiene

La sociedad hoy en día se encuentra cargada de mercantilismo y desde edades tempranas se ven las primeras muestras de discriminación por lo que se tiene a nivel material. Debemos tratar de blindar a los niños de esas ideas que distorsionan la esencia del ser humano y hacerles entender que nada material hace que una persona sea mejor que otra.

La igualdad es uno de los valores que hay que inculcar a los pequeños, para que crezcan sin necesidad de sentirse superiores y no tengan afán de que una cuenta bancaria hable acerca de lo que valen, sino que sepan que es su esencia la que los define, que son sus acciones, su camino y lo que logra sembrar a su paso lo que resalta su valor, el cual ya por derecho, por existencia tiene.

Inculquemos cultura financiera desde el amor por lo que se hace

Como sabemos que el dinero es importante en la vida de todos por cómo nos desenvolvemos en nuestra sociedad, debemos hacerle entender a los más pequeños que el dinero, es una energía disponible en abundancia para todos. Así como el aire que respiramos, está allí y no nos preocupamos porque nos falte el aire o porque el que esté al lado inhale una gran bocanada, siempre que necesitemos estará allí y si nos dedicamos a hacer lo que amamos, nunca nos faltará ese recurso.

Esta lección parece pensada para los más pequeños, pero muchos deben reconciliarse con la energía del dinero para poder darle cabida natural a sus vidas.

Criemos a niños que sepan entender la energía del dinero, pero que sobre todo sepan apreciar el valor de las cosas, en especial de aquellas que no tienen un precio, que a fin de cuentas siempre son las más importantes.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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