¿ENGANCHADA A ÉL?

7 pasos para superar tu adicción

Lo has dejado mil veces pero siempre vuelves. Sabes que no está enamorado de ti pero sigues ahí. Lo vuestro no funciona pero te niegas a aceptarlo. Stop, si estás dispuesta, te desenamorarás de él y encontrarás al nuevo hombre de tu vida. Sigue estos pasos para desengancharte de una vez.

 

1. Quién eres, qué quieres

Este tipo de relaciones suelen anular a quienes las sufren, normalmente más a uno que a otro. Porque estés muy enamorada o porque sea él quien lo está y te da pena, no puedes malgastar tu vida en algo que no funciona. Tienes que recordar quién eras y qué querías antes de esta relación, qué esperabas del amor y cómo querías vivir tu relación. ¿Es eso lo que tienes? ¿Eres feliz? ¿Y él? Por dependencia o por pena no se puede estar con alguien. Si ésta es tu situación y quieres cambiarla, ya has dado el primer paso hacia la ruptura.

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2. ¿Es tan perfecto?

Nadie te parece tan guapo, tan inteligente, tan divertido, tan sexy, tan atractivo como él. Pero él no parece pensar lo mismo de ti ni te lo hace sentir. No te sientes querida ni admirada, no tiene detalles contigo, no te incluye en sus planes de futuro. Pero tú no dejas de desvivirte por él y tienes un miedo permanente a que se enamore de otra. Stop. Vuelve a pensar quién eres tú, escribe tus virtudes en una lista (¿cariñosa, generosa, apasionada, honesta, alegre…?) y compáralas con las de él. Si ves claramente que no coinciden, te mereces algo mejor. Ya has dado otro paso hacia delante.

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3. ¿Lloras o ríes?

Si tu pareja y su comportamiento te hacen llorar habitualmente, algo no funciona. A los 20 años te puedes permitir dramas, escenas y rupturas frecuentes, tienes toda la vida por delante y necesitas sumar experiencias. A los 30 o a los 40 ya no tienes que sufrir, se supone que debes disfrutar de una estabilidad emocional y de una merecida felicidad en pareja. Da igual que luego te pida perdón, da igual que luego haga cosas increíbles por ti, da igual que diga que te quiere, si no te hace la vida fácil, si no te hace sentir querida y feliz, da un paso más adelante.

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4. ¿De verdad es tan cool?

Viste como un dandy, le conocen en todos los locales de moda, tiene pase vip permanente, reserva mesa en los mejores sitios, no para de coger aviones y sus amistades tienen apellidos famosos. Todo en él te fascina, no llegas a creerte que esté contigo y por eso aceptas una relación que no te hace feliz. ¿Por qué? Sé sincera contigo misma y enumera los motivos por los que sigue con él: ¿por su tren de vida?, ¿por los lugares a los que te lleva?, ¿por los regalos que te hace?, ¿por la vida que podrías tener con él? Quita el envoltorio y, si lo que hay dentro no te convence, avanza otro paso.

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5. Me engancha la cama

Esto le ocurre a más mujeres de las que piensas. No es tan fácil encontrar un buen amante, un hombre que nos haga vibrar sexualmente. Pero ¿te has parado a pensar por qué vuestros encuentros sexuales son tan intensos? ¿No será porque no le tienes todo lo que te gustaría? ¿No existe cierta ansiedad y necesidad por tu parte? Tal vez no sea tan increíble en la cama ni tengas tan buen sexo con él como piensas. ¿De verdad disfrutas? ¿Hacéis el amor cuándo tú quieres? ¿Se preocupa por tu placer? Si tu respuesta es no, ya has dado el quinto paso.

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6. ¿Amor o necesidad?

Decía Marcel Proust que “el amor es la necesidad de que aquel que nos hace sufrir, nos calme el sufrimiento”.  Si te adorase como han hecho otros hombres, si te diera todos los caprichos, si se pasara las 24 horas de día contigo, ¿no te cansarías de él? La costumbre, la necesidad y, sobre todo, la ansiedad de no tener algo engancha más que el propio amor. Es un círculo vicioso en el que él domina la situación. Pero las tortillas siempre pueden darse la vuelta… Si estás convencida de que no quieres vivir suplicando amor, ya has dado otro paso adelante.

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7. Hay vida después de él

El miedo a volver a empezar, a perder nuestra estabilidad, a quedarnos solas, es lo que más nos engancha a relaciones tóxicas. En realidad, deberías verlo como todo lo contrario: puedes volver a sentirte libre, empezar de nuevo, conocer a alguien maravilloso y enamorarte. Como decía Jorge Luis Borges, “el mayor pecado que puede cometer un hombre al final de su vida es no haber sido feliz”. Si tu dependencia emocional te impide dejarle, da el paso definitivo acudiendo a un psicólogo que te ayude a poder estar sola.

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Vía: Elle