El postergar el amor, por lo general convierte los puntos suspensivos en puntos finales

Una de las características del amor, así como de cualquier sentimiento es que solo podemos dar prueba de él mientras lo sentimos. Aunque podamos hacer muchas promesas, de amores eternos, de sueños compartidos, la realidad es que no podemos garantizar que mañana podamos sentir lo que hoy creemos que sentiremos.

Sí, el amor no muere, es una energía que está allí, transformándose continuamente y quizás el amor que sentimos por alguien el día de hoy, puede no llegar a ser motivo suficiente como para mantenernos unidos el día de mañana.

Cuando hacemos pausa en una relación, por lo general, intentamos aclarar sentimientos, dudas, explorar escenarios y aunque no es una regla, lo que normalmente ocurre luego de colocar puntos suspensivos en una relación, es que se terminan por borrar dos, quedando solo un punto que representa la ruptura definitiva.

Incluso cuando la pausa es acordada por las dos personas que le dan vida a la relación, por lo general hay una persona que quiere retirarse y otra que quiere seguir intentándolo y como punto medio, dándole valor a lo vivido, deciden suspender de manera temporal.

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Las parejas en pausa, no se sienten  seguras de asumir el riesgo que las impulsó a tomar el receso, al menos de uno de los lados. No quiere perder lo que conoce sin estar seguro de que le está dando prioridad a algo que vale la pena, pero de esta manera está actuando de manera egoísta y aunque es natural no querer perder algo seguro, por algo incierto, no significa que sea justo.

No necesariamente estamos hablando de una tercera persona, el estado que alguien puede querer al pausar su relación, no necesariamente tendrá que ver con poner a prueba a alguien más, pero sí con vivir algo diferente, aunque sea algo tan sencillo como una tranquila soledad.

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Puede ser que una pausa se tome, mientras se recorren caminos que no son posibles transitarlos en compañía, proyectos académicos, laborales, situaciones familiares que así lo requieran, pero independientemente de las causas, lo importante es que ambas personas se sientan cómodas con los acuerdos.

Muchas veces será preferible terminar, en lugar de dar pausas, así ambas partes se sentirán con la libertad de explorar lo que necesiten y si en un futuro, luego de algunas vueltas ambos están de acuerdo en que tienen lo necesario para volver, pues se inicia una nueva relación, sin rencores y sin sabores amargos de lo que pudo haber pasado posterior a la ruptura. Evidentemente que esto no debe ser un recurso frecuentemente utilizable, ya que su abuso de cualquier manera acabará con la relación.

Sara Espejo – Rincón del Tibet