Cómo saber que esa persona no te quiere

En muchas ocasiones, no estamos muy seguros de si una persona nos quiere o no. Esto es fruto de la falta de comunicación y que, a veces, por no hacernos daño la otra persona decide no expresar lo que realmente piensa. También puede pasar que nosotros nos hagamos ilusiones sin motivo.

Con estas razones, hoy vamos a ver cómo podemos saber que alguien no nos quiere, para evitar decepciones e ilusiones que tan solo nos llevarán a un profundo sentimiento. Dolerá descubrir la verdad, pero así también podrás aprender para futuras ocasiones.

Quien realmente te quiere, te llama, te busca, se preocupa, piensa en ti… Te lo demuestra

¡Me quiere o no me quiere!

mequiere

Para ello, hemos recopilado algunas señales importantes a las que debes prestar atención para comprobar si esa persona te quiere en realidad o no. ¡Abre los ojos! No te niegues ante la verdad, ni quieras ver lo que en realidad no es. No te mereces sufrir ni creas ilusiones que solo se encuentran en tu mente.

¡Vamos allá!

  • Te sientes mal por pedirle que pase tiempo contigo porque parece que estés mendigando.
  • Nunca te apoya en tus decisiones, es más, no es que no apoye, sino que se muestra indiferente.
  • No valora tus opiniones, parece que solo la suya es válida. Por eso, nunca te pregunta cuál es tu punto de vista.
  • Nunca está para ti, tan solo hace un hueco para ti cuando puede, pero si lo necesitas no está ahí.
  • No tiene detalles contigo, ya sea un pequeño regalo, un «buenas noches» o un «me acordé de ti».
  • No presta atención a lo que dices, nunca te escucha.
  • Sientes que está por encima de ti y sabes que tú le has otorgado ese poder.
  • Antepone sus necesidades a las tuyas, en la mayoría de las ocasiones.
  • No te hace sentir bien con sus comentarios, porque no son nada positivos ni agradables.
  • Sientes que no eres tú mismo cuando estás con esa persona y que haces todo lo posible por agradarle.
  • Notas que no disfruta cuando se encuentra a tu lado.
  • No suele salir de su parte ponerse en contacto contigo y cuando lo hace te pones muy alegre y te aferras a ello.
  • No recuerda cosas importantes que le has dicho acerca de ti.
  • Cuando estás con esa persona tu autoestima en vez de ir en aumento, decrece.
  • No te cuenta nada demasiado personal, vuestras conversaciones son muy banales.
  • Pasas más tiempo sintiéndote mal que bien, así que ¡párate a pensar en lo que está pasando!
  • Vives con la esperanza de que todo cambie.
  • Tu entorno te dice que esa persona no te conviene, ¡que pases página!
  • Hace planes que no llega a cumplir, si le surge algo que le interesa más, cambia los planes contigo.

Es el momento de abrir los ojos

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Abrir los ojos ante una situación como esta puede resultar muy doloroso. A veces, nos aferramos a personas que no nos convienen o que nos hacen infelices porque sufrimos de dependencia, miedo o, simplemente, tenemos una muy baja autoestima.

Si has identificado a esa persona con muchas de las situaciones que anteriormente te hemos expuesto, es el momento de que decidas. Puedes dar carpetazo y encontrarte abierto para recibir a una persona que de verdad te quiera y te valore. También, puedes asumir esta situación, pero no rebajarte. Es decir, tú también priorizarás otras cosas antes de quedar con esa persona, no estarás pendiente de si se pone en contacto contigo o no, etc.

¿Es difícil? Por supuesto, pero no hay nada fácil en esta vida. Siempre nos cuesta salir de ciertas situaciones, sobre todo cuando hay sentimientos de por medio. Pero, como todo, siempre se acaba sanando y esto que hoy te duele mañana será una bonita experiencia para no volver a cometer el mismo error.

Además, cada experiencia que vivamos, aunque sea dolorosa, nos hará más fuertes y más sabios. No permitas bloquearte ni permitas que otra persona no te valore. Tú te mereces todo lo bueno y tú decides lo que estás dispuesto a recibir o no.

Vi una frase que se me hizo totalmente cierta: Si me quiere en su vida, usted me pondrá en ella. Yo no debería estar peleando por un puesto

Nadie te hará daño si tú no lo permites, así que aprende de esta situación y ¡decide! En tus manos está seguir sufriendo o cambiar esto. El camino que recorremos es solo responsabilidad nuestra. Si te están haciendo daño, en tus manos está coger otro sendero.