Los niños son meditadores naturales, por lo general ellos tienen esa capacidad de enfocarse justamente en aquello que hacen, concentrar toda su atención en cualquier actividad que realizan. Lo que sería una exitosa práctica de mindfulnees, que justamente procura dirigir toda la energía y atención a cada actividad que se realice.

Más allá de esta conducta intuitiva, que vamos perdiendo con el tiempo. Es necesario reconocer que introducir a un niño desde tempranas edades en el mundo de la meditación, será una de las mejores inversiones que podamos hacer, ya que les aportará una serie de beneficios increíbles que le servirán durante toda su vida, dentro y fuera de la práctica.

La meditación con niños va a depender de su edad, cuando son muy pequeños nos apoyaremos en juegos que relajen su mente, observar un móvil, construir un juego apilable, observar imágenes, etc buscando que haya la menor cantidad  de estímulos externos posibles que le puedan introducir otras inquietudes y disparar la desatención.

Meditación

A medida que van creciendo, podemos llevarlos a la meditación a través del dibujo, si es del agrado del niño, podemos dar un paseo al aire libre y fijar como objetivo el detallar cada cosa que veamos o sintamos, la forma de un árbol, sus ramas, sus hojas, sus raíces, los insectos que lo recorren, algún pájaro que se pose en él… La brisa en el rostro, como se siente su temperatura, podemos mantener o no los ojos abiertos… Ir fluyendo con lo que vemos y con lo que sentimos, porque nosotros también podemos aprovechar estos momentos.

Una práctica más formal, pensada en concentrarnos por ejemplo en nuestra respiración, un mantra, un conteo, dependerá del niño y quienes tienen manejo de grupos de niños o se han dedicado mayormente a la meditación en pequeños aseguran que la práctica debe durar en minutos, el mismo número de años, es decir, si el niño tiene 5 años, se recomienda una práctica de 5 minutos.

Veamos algunos beneficios que recibirá el niño a través de la meditación:

Meditación

Se sentirá más feliz: La meditación nos conecta con lo que somos, los niños con más facilidad, reconocen su estado natural y el acostumbrarse a mantener la mente controlada, solo les proporcionará felicidad.

Dormirá mejor: Sus niveles de estrés disminuyen o desaparecen y conciliar el sueño con prontitud, teniendo un descanso reparador, es solo uno de los aportes.

Manejará mejor sus emociones: Que un niño logre observar lo que siente, ya lo hace dejar de ver a sus pensamientos y emociones como lo que es, lo cual le da una herramienta súper poderosa que le permite canalizar de manera conveniente sus emociones.

Se conocerá a profundidad: Llegar a su raíz, mantener el contacto con su esencia, sin duda uno de los más poderosos beneficios.

Descubrirá sus talentos: Cuando meditamos, acallamos nuestra mente y con ella nuestros miedos y creencias limitantes, que desde pequeños vamos adquiriendo o heredando. Meditar nos permite a cualquier edad, reconocer nuestras alas y saber que podemos volar.

Espantará los miedos que le agobien: Una de las mejores maneras de canalizar los miedos y mejorar la confianza en sí mismo y en su entorno. Todo donde la mente se controle, representa un control sobre los miedos que ella protagoniza.

Estará en calma: No importa qué ocurra afuera, un niño que medita podrá encontrar su propia calma en cualquier momento, simplemente volviendo a su respiración.

Mejorará su capacidad de atención y concentración: Al practicar la meditación estará dirigiendo toda su atención a un punto, mientras consigue simplemente observar desde otro nivel de consciencia, el poderse concentrar de manera voluntaria, será una herramienta que podrá aplicar en cualquier momento.

Es mucho más fácil si el niño crece con personas que mediten y cualquiera que se sume a la meditación inevitablemente mejorará su vida. Así que de 0 a 105 años… ¡A meditar!

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

x