No sé si les pasa, pero en lo particular este tiempo me ha dado la oportunidad de hacer limpieza a todo nivel… Comencé por mis espacios, mis closets, mis gavetas, bibliotecas… limpiando, ordenando, recordando, filtrando y botando.

Luego cuando todo mi mundo exterior, al que ahora tengo acceso, estuvo en orden sentía unas ganas de seguir… (No, no pienso irme a ninguna de sus casas 😉 ) Mi mente, quizás mi alma, me pedía que tomara un tiempo similar para poner en orden mis prioridades, mis sueños, mis proyectos, mis afectos, que estudiara bien qué debía permanecer, qué debía atesorar y qué tenía que reubicar o simplemente eliminar.

Me di cuenta de que aun cuando pienso que hago limpieza con frecuencia, porque soy más del tipo de ir ordenando y no acumular el desastre, más de todo lo que pasó fue perfecto, lo bendigo y me ocupo en lo que quiero construir, tenía algunas cosas inconclusas, a las que no le había dado un correcto cierre de ciclo.

Importa

En algunos casos sentí que había cosas que realmente no había perdonado y que debía colocar más amor allí en esos procesos. En otros casos cuestioné mi presente y lo que hago regularmente que me aleja de donde realmente quiero estar.

Me tomé el tiempo que me pareció suficiente para revisar lo que aun dolía, sin conectarme tanto con la emoción, pero atendiéndola para sanar. Me reconcilié conmigo en cuanto a decisiones tomadas en mi pasado y creo que finalmente dejaré de castigarme por aquello.

Tomé mi agenda y actualicé mi mapa de deseos, me proyecté en cada uno de ellos, me permití darle cabida en mi vida como la primera vez que me los planteé y me propuse estar en sintonía con ellos.

Siento que me aclaré en muchos sentidos, que cerré lo que andaba por allí medio abierto y le abrí paso a lo que realmente importa.

Desde ya puedo ver los beneficios de este período que quizás jamás hubiese encontrado para conectarme y reenontrarme y no puedo más que estar agradecida de rescatar en medio de la adversidad las bendiciones que esta situación me permite.

Ahora bien, ya te he dado algunas ideas de qué hacer durante este tiempo, me gustaría que cuando finalmente retomemos lo que ahora tenemos limitado, no seamos los mismos. Deseo que todos hayamos tomado un poco de consciencia y que quizás tengamos una nueva lista de prioridades, donde hemos dejado por fuera cualquier cantidad de cosas, situaciones e incluso personas que resultaban inconvenientes a nuestras vidas o que simplemente no estuviesen alineadas con lo que queremos.

Lo que realemente importa

Importa

Darle paso a lo que importa, comienza porque cada quien entienda que lo que importa, lo que realmente importa, es común, nos une, nos caracteriza.  Podemos tener mil cosas, pero todas ellas se deben alinear para que cada uno pueda ser su mejor versión.

Las cosas no deberían volver a ser como eran antes. Tenemos que hacer aprender a convivir, no solo con quien quizás nos acompaña durante estos días, sino con todas las especies del planeta, con él mismo, que está vivo a pesar de nuestro mal trato e irrespeto.

Comencemos por limpiar nuestro espacio, vayamos adentro y organicemos todo allí, hagamos de nuestra familia la más unida, la más amorosa, la más solidaria. Seamos buenos vecinos, solidarios, colaboradores. Vayamos más afuera y seamos ciudadanos responsables, hagamos las cosas con amor y no perdamos tiempo en lo que no nos agrada… Vayamos más afuera, amemos el planeta, nuestro hogar macro, cuidemos sus animales, sus especies, sus aires, sus bellezas y rarezas… vayamos más afuera y más adentro en simultáneo y agradezcamos a esa energía creadora que nos permite ser parte de esto, donde sin duda, solo debemos darle paso a lo importante.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet