Los problemas de pareja, se resuelven entre dos

Muchas veces cuando nuestra relación está tambaleante, sentimos una imperiosa necesidad de recurrir a terceras personas para plantearles nuestras inquietudes, buscando muchas veces apoyo, consejos o validación de lo que sentimos que debemos hacer.

Por lo general la opinión de los demás en relación a un conflicto de pareja no será objetiva, a menos que estemos hablando de un terapista profesional… y se ve de todo en estos casos. Las personas que resultan nuestros mejores oyentes, son nuestros amigos, familiares o personas de mucha confianza o experiencia que sentimos que nos pueden ayudar, pero ya por el sencillo hecho de tener acceso a una sola de las versiones, hace que esa opinión y posibles recomendaciones se vean sesgadas.

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Por otra parte, hay un problema general con las personas, que lamentablemente tienden a opinar desde su conveniencia y no desde lo que realmente resulte beneficioso para quien busca ayuda. Por ejemplo, una amiga que se ha divorciado de su pareja, puede haberse arrepentido de esa decisión, pero no dudará en sugerirte el divorcio como primera opción, para evitarte “males mayores”, buscando un objetivo principal: el unir a su club a alguien más.

Es triste, pero los problemas compartidos, parecen doler menos. Abunda el pensamiento de: si me he caído en ese hueco, un analgésico parece ser que otros también caigan, de allí que se desvirtúe la objetividad con la que se puedan dar indicaciones de los caminos que se sugieren recorrer.

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Cuando atravesamos problemas de pareja y tenemos pensado terminar, darnos un tiempo, etc, lo mejor que podemos hacer, es tratar de acordar con nuestra pareja las acciones a tomar, de cualquier manera si necesitamos escuchar a alguien, de seguro nos resultará mejor, alejar un poco nuestros pensamientos que nos pueden estar agobiando y escuchar la voz de nuestro corazón, ése sí que no tiene intereses ocultos, y es el instrumento a través del cual la sabiduría de nuestra alma se hace sentir.

Aprendamos a ser prudentes con nuestras relaciones, el hablar de más perjudica a nuestra pareja y perjudica la relación, al comentarle algo a alguien de forma automática le damos la autoridad para opinar y para juzgar, y sí algunas veces puede resultar de ayuda, pero la verdad es que por lo general las terceras personas siempre generan mayores problemas de los que originalmente habían, aun cuando sean personas que nos quieren, nos aprecian, opinarán desde su realidad, desde sus intereses, desde lo que sienten que nos o les conviene, pero desde su óptica.

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Si nosotros sin presión hemos decidido estar con alguien más, sin que al mejor estilo del colegio, nadie interviniera por nosotros o nuestras parejas para generar un vínculo, lo menos que nos debemos es tratar de resolver los conflictos o tomar las acciones sin la intervención de alguien más. Bien dice el dicho: Los problemas de pareja, son de dos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet