7 señales de afecto de tu hijo

El amor que sientes por tu bebé es una verdad indiscutible desde el mismo momento en que te enteras de su llegada al mundo. Como muestra de un sentimiento profundo hacia una personita que aún no conoces, pero sabes que existe, te entregas al embarazo para darles la vida. Pero,  ¿cómo sabes que ellos te aman?

Nacer es una fase trascendental en el ser humano porque aparece en un universo totalmente desconocido que, poco a poco, irá descubriendo. Entre las primeras cosas que irá comprendiendo es que tú eres una presencia que siempre está cuando más lo necesita, es decir, asociará tu figura con alguien que lo asiste en todo momento.

Los bebés reconocen a su madre como una fuente inagotable de amor y protección

Al principio, te vas a dar cuenta de que la maternidad se centra en un acto desinteresado de entregar lo que tienes, sin recibir nada a cambio, excepto la tranquilidad de saber que está bien. Pero, en la medida que vaya creciendo, empezarás a notar ciertos cambios en la forma de interactuar contigo y el entorno, que te sorprenderán.

De pronto, te das cuenta cómo te miran fijamente a los ojos o en un movimiento rápido tratan de sostener tu dedo. Así, empieza esa hermosa etapa en la que te deleitarás con el crecimiento, hasta que llega el hermoso día en el que te llama con firmeza “mamá”. Sabrás que esa entrega valió la pena y te dará más fuerza para continuar hacia adelante.

7 señales para demostrarte su afecto

1. Desde que salen de tu barriguita, ellos logran reconocerte como esa fuente de protección que les dio la vida

Ese lazo no se romperá jamás y se podrá fortalecer con el regalo más bello que puede ofrecer una madre: su afecto incondicional.

Por su parte, ellos irán madurando con los días y van demostrando lo mucho que te adoran de esta manera:

2. Los recién nacidos tratan de fijar la mirada en los ojos de mamá

Esto revela esa búsqueda continua por memorizar tu rostro. Aunque no entienda nada de lo que pasa a su alrededor, ya sabe que eres alguien trascendental para él.

3. Entre los 8 y 12 meses, comienzan a pensar en ti, incluso, cuando no estás cerca

Ya verás cómo frunce el ceño para tratar de ubicarte en el espacio y te buscará por todos lados. Una vez que aparezcas, la carita se le iluminará con una sonrisa.

4. Al llegar a los 12 y 24 meses, los berrinches no tardan en aparecer si te vas o no les das lo que desean

No pienses que han dejado de quererte, por el contrario, se sienten seguros de mostrarse molestos, sin que eso afecte lo que sientes por él.

5. De los 24 a los 36, correrán desesperados a tus brazos si se caen o si se sienten tristes

Todavía no comprenden el significado de una frase tan especial como “te amo”, pero con su  forma de actuar te lo demuestran.

En el colegio, distinguen la importancia de los detalles dedicados para ti, desde una flor que vieron caer al jardín, hasta un obsequio hecho con materiales reciclables. Ahí sin duda estará demostrando su afecto.

6. Necesitan de tu continua aprobación

quieren llamar tu atención y buscan de ayudarte en lo que hagas.

7. Luego, se sentirán capaces de contarte grandiosos secretos

como algo que les haya pasado en la escuela o el primer amor. Serás una confidente especial.

Los niños también muestran su afecto a papá

Los padres juegan un papel relevante en la evolución de los chiquitines. Aunque no hayan pasado por un parto o una cesárea, papá es la otra figura que debe transmitir sentimientos positivos a los niños.

El amor de papá complementa la base para convertirse en un adulto feliz

Entre papi y el bebé nunca habrá obstáculos para que crezca un amor verdadero. Por supuesto, es fundamental que se acerque a él, le hable sobre sus sueños al estar en el vientre de mami, lo sostenga al nacer, lo cuide y lo acompañe en los momentos difíciles. Esa compañía es tan valiosa como la de la madre y lo ayudará a ser una persona integral con todo ese afecto

La crianza es un trabajo en equipo, por lo que estar en sintonía es la clave del éxito. Ambos deben respetar la manera en que establecen el vínculo con el chiquitín y fomentar los espacios para que la cercanía entre todos sea estrecha.

Vía: Eresmama